Archivo - March 27, 2026, Basel, Basel-Stadt, Switzerland: BASEL, SWITZERLAND - MARCH 27: Granit Xhaka (10 Switzerland), right, and Dan Ndoye (11 Switzerland), left, celebrating teams first goal scored by Dan Ndoye (11 Switzerland) during the friendly mat - Europa Press/Contacto/Priscila BĂĽtler - Archivo
BARCELONA, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -
La selección de Suiza afronta el Mundial de 2026 con la ambición de dar un paso más en una trayectoria marcada por la regularidad, pues los helvéticos disputarán su sexta Copa del Mundo consecutiva y la decimotercera de su historia, convertidos ya en uno de los equipos más fiables del fútbol europeo y con el objetivo de superar una barrera que se les resiste desde hace décadas; alcanzar los cuartos de final.
Lejos del foco de las grandes favoritas, Suiza se ha acostumbrado a llegar a las fases finales y competir de tú a tú contra cualquiera. Desde 1994 solo ha faltado a dos Mundiales, los de 1998 y 2002, y en cinco de sus seis últimas participaciones logró alcanzar los octavos de final, aunque siempre acabó encontrando ahí su límite.
También ha firmado actuaciones destacadas en las últimas Eurocopas, consolidándose como una selección incómoda, sólida y difícil de superar. El equipo dirigido por Murat Yakin llega además tras una fase de clasificación prácticamente impecable. Terminó invicto, mostró una notable solidez defensiva y volvió a exhibir una de sus principales virtudes: la capacidad para competir con una enorme regularidad independientemente del rival o del escenario.
La experiencia sigue siendo uno de los grandes activos de una plantilla que combina veteranos muy curtidos con una nueva generación que ya acumula experiencia en las principales ligas europeas. Manuel Akanji lidera una defensa de garantías, mientras que nombres como Breel Embolo, Dan Ndoye, Zeki Amdouni o Ardon Jashari aportan talento y dinamismo a un bloque que mantiene una identidad muy reconocible.
Encuadrada en el Grupo B junto a Canadá, Bosnia y Herzegovina y Catar, la selección helvética parte como una de las principales candidatas a clasificarse para los cruces, en una fase inicial que puede marcar el camino de una generación que aspira a firmar una de las mejores actuaciones mundialistas de la historia del país.
GRANIT XHAKA, EL ALMA DE SUIZA
Si hay un futbolista que simboliza la estabilidad y la competitividad de la selección suiza es Granit Xhaka. El centrocampista disputará su cuarto Mundial convertido ya en el jugador con más internacionalidades de la historia del combinado helvético. Y a sus 33 años, el capitán continúa siendo la referencia futbolística y emocional del equipo.
Su liderazgo, experiencia y capacidad para dirigir el juego siguen siendo fundamentales en una selección que encuentra en él su principal punto de equilibrio. Tras una extensa trayectoria en la élite europea, Xhaka afronta probablemente una de sus últimas grandes citas internacionales con el desafío de llevar a Suiza más lejos que nunca. Que imponga su personalidad en los momentos delicados y ejercer de guía para los más jóvenes volverá a ser uno de los grandes argumentos de los helvéticos.
MURAT YAKIN, EL CONSTRUCTOR DE UNA IDENTIDAD
Desde su llegada al banquillo en 2021, Murat Yakin ha conseguido consolidar una selección reconocible, competitiva y tremendamente fiable. Exinternacional suizo y profundo conocedor del fútbol del país, ha logrado mantener la esencia de un equipo históricamente ordenado mientras introducía matices que le han permitido crecer en los grandes torneos.
Bajo su dirección, Suiza alcanzó los octavos de final en Catar hace cuatro años y firmó una notable Eurocopa 2024, en la que eliminó a Italia antes de caer en cuartos de final ante Inglaterra en la tanda de penaltis. Yakin ha construido un bloque equilibrado, sólido defensivamente y capaz de adaptarse a distintos contextos de partido.
Su apuesta por mantener una base consolidada y reforzar el espíritu colectivo ha permitido a la selección mantener una estabilidad poco habitual en el fútbol internacional. El Mundial de 2026 representa ahora una nueva oportunidad para una selección acostumbrada a estar presente en las grandes citas.