Publicado 28/09/2026 09:22

Acceso digital se mide también en la confianza de los usuarios

Lima 28 Sep. (ANDINA) -

Con TAPP, el reto de bancos y fintechs ya no es transferir dinero en segundos, sino garantizar que el sistema resista la demanda simultánea de millones de usuarios.

En el Perú, elpago digitalha alcanzado una penetración de segmento impensable hace apenas una década, y ese avance trae consigo un fenómeno menos visible que las cifras de adopción: la inclusión financiera de zonas que ningún banco tradicional había logrado bancarizar.

Cerca del lago Titicaca y en regiones remotas de la Amazonía, redes de agentes convierten dinero físico en digital para usuarios que, hasta hace poco, dependían por completo del efectivo, señala artículo publicado en elSuplemento EconómikadelDiario El Peruano.

Con las transferencias automáticas de pagos peruanos (TAPP) impulsadas por el Banco Central de Reserva (BCR), ese proceso de bancarización encuentra una infraestructura común capaz de conectar billeteras, bancos y agentes bajo un mismo estándar.

El chief technology officer de Kasnet, Moisés Fernández Ruiz, resume el fondo de esta transformación con una frase sin dramatismo: la transferencia inmediata “al final se vuelve un producto básico”.

Esa banalización técnica revela el verdadero reto que enfrenta el sector: construir una infraestructura capaz de sostener, sin fisuras, un ecosistema donde conviven bancos centenarios con sistemas heredados de otra época y aplicativos nacidos hace apenas unos años sobre arquitecturas nativas de nube.

Lainclusión financieraya no depende solo de la voluntad de llegar a más usuarios, sino de la capacidad técnica de sostenerlos a todos a la vez.
TAPPintroduce un conmutador central que orquesta cada operación entre dos tipos de participantes: los aplicativos que inician los pagos (TIPA) y los proveedores que sirven de puerta de entrada al ecosistema.

Kasnet participa bajo esta segunda función, la más expuesta, porque recibe de forma síncrona toda la demanda que llega desde los aplicativos antes de canalizarla, mediante colas y mecanismos asíncronos, hacia los núcleos bancarios.

Esa arquitectura protege a los sistemas más frágiles delsector financiero, aquellos que no fueron diseñados para la concurrencia masiva de las quincenas o las fiestas de fin de año.

El dilema operativo detrás de esta orquestación tiene nombre técnico: coste de oportunidad, esa variable que decide, en la práctica, qué operadores sobreviven al ciclo.

Mantener capacidad ociosa el resto del mes para absorber los picos transaccionales resultaría prohibitivo. Kasnet resolvió el problema coninfraestructuraen la nube que escala nodos de forma automática cuando sube el volumen y los reduce apenas cede la demanda; una resiliencia operativa que evita el sobrecosto.

La seguridad exige un tratamiento igual de meticuloso. El número de identificación personal transaccional viaja cifrado de extremo a extremo y solo se descifra dentro de lainfraestructura bancaria,en el instante exacto de ejecutar la operación.

Pero la mayorvulnerabilidadno siempre es criptográfica: el fraude con comprobantes falsos, habitual en mercados y comercios pequeños, explota la confianza antes que la tecnología.

Fernández, que observó en la India pequeños dispositivos que anuncian por audio cada pago recibido junto al código QR, anticipa que ese tipo de solución llegará también al Perú en los próximos años, cerrando una brecha que depende, en buena cuenta, del criterio del vendedor.
Kasnetreplica sus bases de datos en regiones distantes entre sí, de modo que ningún componente constituya un punto único de falla, ni siquiera ante una catástrofe natural que afecte una de las instancias.

La duplicidad geográfica, costosa en inversión de capital pero indispensable en un sistema pensado para operar sin interrupciones, se ha convertido en el estándar mínimo que el BCR exige, un umbral que deja fuera, de entrada, a los actores con menor músculo financiero.

El impacto de esta transformación sobre lastransacciones financierasdel país es visible en el comportamiento del usuario. El uso de tarjetas de débito y crédito retrocede frente al código QR, especialmente en los montos pequeños y medianos, mientras las tarjetas conservan terreno en las compras de mayor valor.
TAPPno reemplaza a las billeteras actuales que operan mediante la Cámara de Compensación Electrónica; las interconecta, de manera que una transacción puede iniciarse en un sistema y concluir en otro sin que el usuario perciba la diferencia.

El siguiente peldaño, adelanta Fernández, será laautenticación biométrica: una huella digital que abra cuentas y habilite créditos sin intermediarios ni papeleo, tal como ocurre en la India a través de corresponsales y hasta carteros postales.

Cuando esa capa de identidad se sume a la interoperabilidad que ofreceTAPP, el mercado de servicios financieros dejará de organizarse en torno a quién posee la infraestructura y empezará a definirse por quién ofrece el valor agregado más relevante para cada usuario, sea un seguro, un crédito o una cuenta de ahorro abierta en segundos.

Ese, y no la velocidad de una transferencia, será el verdadero campo de disputa por la cuota de mercado de los próximos años.

Labancarización ruralsigue dependiendo de una infraestructura poco vistosa: la red de agentes.Kasnetmantiene 15,000 puntos repartidos por regiones del país donde la banca tradicional apenas llega, desde localidades andinas hasta pequeños centros poblados de la selva peruana.

Con la plataforma interoperable impulsada por elBCR, estos agentes ganarán una función adicional: habilitar la entrada y salida de efectivo hacia billeteras interoperables sin depender de una entidad bancaria específica.

El empleo que sostiene esta red, afirma Fernández, no compite con ladigitalización; la sostiene, porque ningún algoritmo reemplaza todavía al agente que recibe billetes donde no llega ninguna sucursal bancaria tradicional ni cajero automático.

Ese es, precisamente, el segmento donde la tecnología crea trabajo en lugar de sustituirlo.

Kasnetfue la primera puerta de acceso al ecosistema en completar pruebas de conectividad con la plataforma del BCR dentro del llamado grupo 1 de participantes.

Ese estatus, sin embargo, no es abierto: cualquier jugador que quiera sumarse necesita ser invitado y habilitado por el propio ente emisor.

La regulación ordena el ecosistema, pero también concentra, de entrada, la ventaja competitiva en quienes ya construyeron una relación temprana y sólida con el propio regulador.

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