Lima 27 Ene. (ANDINA) -
A inicios del 2026, la evaluación de desempeño vuelve a ponerse sobre la mesa. En el Perú, la transformación de estos procesos responde a cambios generacionales.
“Especialmente los millennials y Gen Z, esperan retroalimentación más frecuente, objetivos transparentes y espacios de conversación donde se reconozcan avances y se aborden puntos de mejora. La tendencia apunta a procesos más humanos y orientados a conversaciones de calidad”,sostiene Sebastián Ausin, country manager de Buk Perú.
Durante el 2024, el burnout puso en alerta a las organizaciones peruanas pues el 33% de colaboradores afirma haberlo experimentado de forma ocasional o frecuente, y Perú registra la tasa más alta frecuente en la región, por encima de Chile, México y Colombia, según el reporte Burnout Laboral 2025 de Buk.
Esto se relaciona con factores de riesgo en el entorno laboral: baja satisfacción con la jornada y la flexibilidad, escaso reconocimiento por el trabajo bien hecho y experiencias que afectan directamente el bienestar y la motivación de los equipos.
De cara una evaluación de desempeño, la preparación de líderes es clave para brindar retroalimentación efectiva. Las guías modernas de feedback, basadas en evidencias y comportamientos observables, ayudan a evitar sesgos y a crear conversaciones más claras.
“Cuando la evaluación se limita a un formulario, pierde su potencial; cuando se convierte en un diálogo bidireccional, impulsa el compromiso y la productividad”,detalla Ausin de Buk.
Recomendaciones prácticas para una buena evaluación:
Es importante tener planeada cada sesión de evaluación, esto permite orientar a cada colaborador según sus capacidades, sus metas y el impacto que generan en el equipo. Algunas buenas prácticas son:
Objetivos ambiguos generan conflicto. Los equipos necesitan saber qué se espera de ellos para poder alcanzarlo.
Evita frases generales como “te falta proactividad”. Describe conductas observables y momentos específicos.
La retroalimentación anual es insuficiente, los equipos necesitan ajustes de forma continua.
4) Valora el esfuerzo y el progreso, no solo el resultado final
reconocer avances refuerza la motivación.
5) Evita comparaciones entre colaboradores
Evalúa el desempeño individual con criterios claros, no por referencia al resto.
6) Incluye la autoevaluación
Permite que cada persona reflexione y abra el diálogo desde una postura madura.
7) Fomenta compromisos de mejora realistas
Pocos pasos, alcanzables y medibles.
8) Registra acuerdos para dar continuidad
La evaluación debe dejar tareas, no solo percepciones.
La evaluación de desempeño es un punto de partida que, bien aplicado, fortalece equipos, mejora el clima laboral y ayuda a cada persona a desplegar su mejor versión.
“Cuando una organización se atreve a conversar con honestidad y respeto, la evaluación deja de ser un trámite para convertirse en una herramienta de transformación” concluye Ausin.
(FIN) NDP / MDV