Publicado 21/07/2026 23:00

Deudas empresariales: ¿por qué ganar un proceso jurídico no garantiza recuperar el dinero?

Lima 22 Jul. (ANDINA) -

Una cuenta por cobrar que permanece impaga durante meses, e incluso años, deja de ser únicamente un problema contable, se convierte en un riesgo para la liquidez, el capital de trabajo y la continuidad operativa de una empresa. Sin embargo, demostrar que una deuda existe no garantiza necesariamente que el dinero pueda recuperarse.

Las consultas de recuperación de deudas impagas son recurrentes, debido a la dificultad jurídica y probatoria de estos casos. Además, puede prolongarse durante años y requieren una estrategia que combine acciones judiciales, identificación de activos y capacidad de gestión.

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De acuerdo con Rafael Viera, fundador y socio principal de Viera Abogados, uno de los errores más frecuentes es esperar demasiado antes de definir una estrategia de cobranza porque se le da tiempo al deudor a transferir sus bienes, es decir su patrimonio.

“Cobrar una deuda no consiste únicamente en demostrar que esta existe. La verdadera dificultad está en identificar el patrimonio del deudor, asegurarlo y actuar antes de que otros acreedores o terceros acrediten derecho preferente de cobro”, explica.

Cuando una empresa incumple una obligación, si el deudor obra de mala fe, hace actos para no pagar ni obra de buena fe, es posible que también mantenga deudas con entidades financieras, trabajadores, proveedores u otros acreedores. En estos casos, la recuperación puede convertirse en una competencia por identificar y asegurar los activos disponibles.

“Una empresa que posterga sus decisiones puede descubrir que, cuando finalmente demanda, otros ya embargaron las cuentas o propiedades que podían respaldar la obligación. Por ello, debe analizarse no solo la validez jurídica de la deuda, sino también las posibilidades materiales de recuperarla”, señala Viera.

Es importante resaltar que el monto adeudado tampoco permanece estático. Al capital pendiente pueden sumarse intereses, gastos administrativos y costos de cobranza. No obstante, mientras la deuda aumenta, el patrimonio disponible para respaldarla puede disminuir por la transferencia de activos, la aparición de nuevos acreedores o el deterioro financiero del deudor.

Como referencia de la dimensión que pueden alcanzar estas controversias, cifras de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) difundidas en 2024 mostraron que 3,084 millones de soles en deudas tributarias impugnadas de grandes contribuyentes se encontraban en etapa judicial, con un tiempo promedio de resolución cercano a tres años, considerando que la institución cuenta con mecanismos de ejecución coactiva. Ese mismo año, la entidad logró ganar 746 millones de soles a una empresa de telefonía luego de una controversia que se prolongó durante dos décadas. Aunque se trata de obligaciones tributarias, los casos reflejan cómo una deuda en litigio puede mantener inmovilizados recursos significativos durante largos periodos.

La estrategia legal no debería comenzar únicamente cuando las negociaciones ya fracasaron. Los incumplimientos reiterados, las reprogramaciones constantes, la falta de respuesta, el cierre de establecimientos, la transferencia de activos o la aparición de embargos promovidos por terceros son señales que justifican una evaluación anticipada.

La demanda es transversal a sectores como retail, logística, industria, minería, energía y servicios, debido a que los incumplimientos contractuales y las controversias patrimoniales pueden afectar a cualquier actividad económica.

“Una cobranza exitosa no comienza con la presentación de la demanda. Comienza con información completa, documentos ordenados, conocimiento del patrimonio del deudor y decisiones tomadas en el momento oportuno”, concluye Rafael Viera.

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