Lima 5 Sep. (ANDINA) -
Las economías ilícitas y la criminalidad organizada vienen ampliando su influencia sobre la economía de América Latina y desafiando la capacidad de los gobiernos para ejercer un control efectivo sobre territorios donde la presencia del Estado es insuficiente.
Según Juan Andrés Medel, investigador asociado de la Cátedra de Seguridad y Globalización del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el dinero de origen criminal, una vez que logra ser lavado, puede incorporarse al sistema económico formal, dificultando la identificación de su procedencia y generando nuevos riesgos para la transparencia, la competencia y la inversión.
Explicó que resulta difícil establecer con precisión cuánto de esos recursos de origen criminal han ingresado a actividades formales. “Este fenómeno no se limita a Perú, sino que constituye una realidad de alcance global. El dinero, una vez que se logra 'lavar', se integra al sistema”, agregó.
Durante su participación en el conversatorio Economías ilícitas: el costo oculto para la competitividad y la inversión en América Latina, organizado por la Comisión de Lucha contra el Comercio Ilícito (CLCI) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Juan Andrés Medel señaló que las organizaciones criminales están consolidando actividades ilícitas en zonas donde las instituciones no han logrado garantizar de manera efectiva el control territorial y la atención de las necesidades básicas de la población.
“Hay un desafío, pero hay un desafío porque están utilizando espacios donde el Estado debió estar presente y no lo hizo, o lo hizo de mala forma. En términos estrictos, lo que hacen es ejercer determinado dominio y negocio o economía en aquellos sectores donde el Estado no está”, sostuvo.
Al referirse sobre la minería ilegal como una de las economías ilícitas de mayor riesgo en la región, el experto consideró que este tendría un escenario de expansión en el Perú debido al creciente interés de grupos criminales y a la evolución del precio del oro. Añadió que su avance no es un fenómeno exclusivamente peruano, sino que también genera preocupación en otros países de la región.
“Yo sí diría que estamos ante un escenario que va a escalar. Estadísticamente, hemos estado observando que hay muchos grupos criminales que están más interesados y avanzando hacia la minería ilegal. Y esto probablemente va a estar muy ligado al precio del oro”, indicó.
Juan Andrés Medel dijo que estas economías se instalan principalmente en zonas alejadas de las capitales latinoamericanas, y donde existen menores capacidades institucionales, pero advirtió que el problema también se relaciona con la falta de educación, inversión y oportunidades de trabajo.
Precisó que el lavado de activos y la criminalidad organizada están estrechamente vinculados debido a la finalidad económica de estas organizaciones, aunque aclaró que el lavado constituye un fenómeno más amplio y también puede originarse en ilícitos que no involucren necesariamente a una estructura criminal organizada.
El experto recordó que existen estimaciones según las cuales entre el 3% y 4% del PBI de América Latina está cruzado con la criminalidad organizada.
Sostuvo que la preocupación por los flujos financieros ilícitos, el lavado de activos, la corrupción y la criminalidad organizada no debe limitarse a una dimensión ética o penal, sino que debe entenderse también por su impacto en las posibilidades de crecimiento y desarrollo de América Latina.
Participaron en el conversatorio, organizado por la SNI, representantes de sectores como textil, metalmecánicos, cigarrillos, productos de consumo masivo, así como investigadores, académicos, socios y gerentes del gremio empresarial.
(FIN) NDP/CNA