Lima 5 Oct. (ANDINA) -
El empleo en el Perú, así como en otras partes del mundo, pasa por una coyuntura difícil, a pesar de ciertas políticas destinadas a generar mayores puestos de trabajo, especialmente para los jóvenes, posiblemente el sector más afectado ante la falta de oportunidades de empleo adecuado.una demanda latente e insatisfecha
Bajo esa premisa, se realizó el Encuentro Empresarial 2026: Empresas que generan empleo, organizado con el apoyo de la Unión Europea (UE) y que reunió a representantes del sector privado, instituciones públicas y organizaciones de cooperación.
El estudio analizó la dinámica de la oferta y la demanda laboral, e identificó las principales brechas que enfrentan las empresas para acceder a talento pertinente a sus necesidades productivas, señala artículo publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Los resultados muestran que el desafío no se limita a la disponibilidad de trabajadores, sino que comprende también la correspondencia entre las competencias requeridas y las disponibles, la capacidad para atraer nuevos perfiles, la adaptación al puesto y la permanencia del talento.
“El estudio fue realizado por un equipo de investigación interdisciplinario que visitó ocho regiones para entender lo que sucede con las empresas, para conocer qué pasa con los jóvenes y para determinar dónde están las brechas que impiden una inserción laboral sostenible”, afirmó el director de Investigaciones en Ciencias Administrativas y Recursos Humanos de la Universidad San Martín de Porres, Arístides Vara Horna.
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Agregó que esas brechas generan sobrecostos para que las empresas consigan profesionales o empleados altamente productivos. “Los altos costos de rotación son el dolor de cabeza de las empresas, y lo que se ha buscado con este estudio es brindar una visión de cómo evitar este contratiempo”, refirió.
Configuración territorial
El estudio identifica tres configuraciones territoriales principales. La primera corresponde al norte agroindustrial temporal, donde la demanda laboral se encuentra estrechamente vinculada a actividades productivas que pueden presentar variaciones estacionales. Para las empresas, esto plantea el reto de anticipar oportunamente sus necesidades de personal, contar con trabajadores que posean las competencias requeridas y generar condiciones que favorezcan la permanencia.
La segunda configuración corresponde a los territorios técnico-productivos, donde adquieren mayor relevancia los perfiles técnicos y operativos vinculados a las actividades productivas locales.
En estos territorios, una de las principales oportunidades radica en fortalecer la conexión entre empresas, instituciones de formación y servicios de empleo, de manera que la capacitación responda a los puestos y competencias demandados.
La tercera corresponde a Lima urbana diversificada, caracterizada por una demanda laboral más heterogénea y por la coexistencia de perfiles técnicos, operativos, comerciales, administrativos y especializados. “En este contexto, además de las competencias técnicas, cobran especial importancia las competencias digitales, socioemocionales y de adaptación a entornos laborales cambiantes”, refiere el informe.
También identifica particularidades en Arequipa, donde confluyen características urbanas y técnico-productivas, y configura necesidades específicas de talento.
Universo y oferta laboral
El estudio, aplicado a 1,353 jóvenes, analiza las condiciones que favorecen o limitan la inserción laboral sostenible de personas de 18 a 29 años clasificadas como “NINI” en ocho regiones del Perú: Arequipa, Cajamarca, Cusco, La Libertad, Lambayeque, Lima, Moquegua y Piura.
Plantea que la problemática no responde únicamente a características individuales, sino a una “falla de conversión”: la dificultad para transformar las capacidades, experiencias y disponibilidad de los jóvenes en oportunidades laborales accesibles, verificables y sostenibles.
“Cuando conversamos con los jóvenes y revisamos las bases de datos nacionales, encontramos que hay una gran cantidad de ellos en las ocho regiones, alrededor de 700,000, con disposición para trabajar. La mayoría, el 84%, tiene secundaria completa o un nivel superior; mientras que el 42% tiene estudios técnicos o universitarios incompletos, es decir, a nivel de formación básica cumplen el perfil mínimo”, manifestó el analista.
Asimismo, dijo, el 23.6% continúa capacitándose, pero la mitad de ese grupo no se ha certificado, es decir, se está capacitando por vías alternativas que no tienen certificación, pero que sí tienen competencias. “Cuando evaluamos la disponibilidad y luego de analizar la data secundaria, encontramos que el 74% de los jóvenes pueden empezar a trabajar en los próximos 15 días”, aseveró.
En Lima y Callao
Pero, ¿qué pasa en Lima y Callao específicamente? Tomando en cuenta que estas regiones concentran la mayor demanda laboral del país, Vara Horna explicó que se encontró que hay más de 53,000 puestos continuos.
“No obstante, es aquí donde se genera el mayor problema, pues hay un alto costo para contratar personal y otro alto costo por rotación. Hablamos de un monto realmente elevado, pero no nos referimos a empleos ultra complejos”, subrayó.
Precisó que la gran mayoría de esta demanda ocupacional corresponde a actividades operarias que se pueden aprender en menos de un mes de entrenamiento, como es el caso de teleoperadores, agentes de seguridad y vendedores minoristas en tiendas, entre otros miles de puestos proyectados.
Para el director de Investigaciones en Ciencias Administrativas y Recursos Humanos de la Universidad San Martín de Porres, en el Perú hay talento disponible para cubrir plazas laborales; sin embargo, hay diferencias especiales a tomar en cuenta.
“Por ejemplo, el 43% está disponible y está buscando empleo, es decir, está activo, pero no encuentra trabajo. Asimismo, un 31% está disponible, pero no está buscando empleo, por lo menos, no empleo formal”, refirió Vara Horna. Del mismo modo, comentó que hay un 25.7% que no está disponible en los próximos 15 días porque tiene barreras estructurales que le impiden trabajar.
“Nos referimos a barreras de cuidado, es decir, tienen a alguien a quien cuidar en casa, ya sea una mamá o un papá enfermos, un hermano enfermo, y deben atender el hogar”, sostuvo.
Barreras
Para el analista, esta es una de las barreras más grandes para que esta gran masa de jóvenes pueda acceder a un empleo. Para el analista, esta constituye uno de los impedimentos más grandes para que esta masa de jóvenes acceda a un empleo.
“Las exigencias de cuidados son una de las tareas que el Estado debe atender; la necesidad de cuidar a terceros representa un obstáculo fuerte que afecta a casi el 60% de los jóvenes, quienes no pueden asumir siquiera un trabajo a tiempo parcial”, comentó.
Sostuvo que, en el ámbito regional, las barreras de cuidados son más intensivas en La Libertad, Arequipa y Moquegua.
“Allí vemos que alrededor del 40% de los jóvenes no puede trabajar debido a este tipo de obligaciones de cuidados impuestas principalmente a las mujeres”, aseveró.
Al analizar las barreras por género, se determinó que las mujeres afrontan mayores dificultades para emplearse. “Por más que cuenten con la formación necesaria, estas restricciones estructurales les impiden acceder al empleo y mantenerlo. Por ello, este constituye un reto que las empresas y el Estado deben asumir y atender en un trabajo articulado”.
Reclutamiento
Las empresas también tienen la oportunidad de explorar a esta población talentosa e incorporarla a sus filas. Sin embargo, es posible que las formas de reclutamiento y de contratación requieran de una actualización.
Según Vara Horna, el 63% de las empresas que fueron visitadas para elaborar el estudio todavía utilizan la experiencia laboral como filtro básico para contratar.
“No obstante, hay un 35% que ya no confía en la experiencia laboral previa y que se están basando en el uso de pruebas prácticas para ver si estos jóvenes tienen las competencias requeridas para hacer el trabajo y para ver si es que tienen las habilidades emocionales y sociales para mantenerse en él”, refirió el analista.
Agregó que estos jóvenes cuentan con una amplia experiencia laboral, pero básicamente en el mercado informal, en empresas en donde la rotación es muy alta.
“Ellos han aprendido cosas que colisionan con lo que ocurre en las empresas formales. Por ejemplo, en las informales el pago se efectúa en días, semanas y campañas; es dinero contante y sonante, sin descuentos. En la empresa privada los pagos se definen en quincenas o fin de mes, con los descuentos respectivos”, detalló el analista.
Datos
- Desde la perspectiva empresarial, se observa disposición declarada para incorporar jóvenes, pero persisten la contratación mediante contactos, los filtros de experiencia, la limitada intermediación pública y la cobertura incompleta de protección laboral.
- Actualmente, la UE junto a sus socios estratégicos como la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la GIZ, el Instituto Ítalo-Latinoamericano (IILA), y la Cámara de Comercio de Lima (CCL), promueven alianzas con el Estado, empresas e instituciones de formación con el fin de acercar la formación a las necesidades empresariales, promover la certificación de competencias y ampliar las oportunidades de prácticas y experiencia laboral.
- 389,000 jóvenes NINI (no estudian, no trabajan ni participan en actividades de formación), aproximadamente, concentran Lima y Callao.