Publicado 03/10/2026 06:18

Empresas: conoce cuándo una compañía puede ser reestructurada

Andina/Jhonel Rodríguez Robles

Lima 3 Oct. (ANDINA) -

La reestructuración parte de la voluntad de los accionistas y de una visión de largo plazo para recuperar la viabilidad del negocio, explica el abogado Richard Almerco Soto, experto en derecho concursal y reestructuración patrimonial.

“La reestructuración de una empresa que atraviesa un proceso concursal o una crisis económica y financiera nace de la voluntad de sus accionistas y de una visión de largo plazo orientada a recuperar su viabilidad”, sostiene.

El especialista señala que una empresa en funcionamiento puede tener un mayor valor económico que sus activos sometidos a liquidación. Por ello, antes de negociar con los acreedores, accionistas, administración y consultores deben identificar qué aspectos de la organización, operación, finanzas o estructura patrimonial requieren ser corregidos.

“Sin estos cambios resulta inviable iniciar una negociación seria con los acreedores, basada en un plan de acción creíble y en nuevas condiciones de refinanciación”, explica.

Para Almerco, la reestructuración debe ser un proceso integral orientado a recuperar la capacidad de generar flujos, atender la deuda y mantener a la empresa dentro del circuito económico, preservando empleo, proveedores y generación de valor para los acreedores.

La viabilidad futura constituye el eje de la negociación. Según Almerco, esta existe cuando el valor económico de la empresa en funcionamiento supera el que podría obtenerse mediante la liquidación de sus activos. En ese escenario, la continuidad operativa puede permitir una recuperación más eficiente de los créditos, aunque también puede contemplar la venta de activos que no aporten valor al negocio.

“Los acreedores requieren conocer una propuesta seria y técnicamente consistente, pero el principal convencido de la reestructuración debe ser quien dirige la empresa”, afirma.

Por ello, sostiene que accionistas, gerentes y asesores deben liderar la elaboración de un Plan de Reestructuración que demuestre las fortalezas y debilidades del negocio, incorpore nuevas medidas para atender la deuda y permita recuperar la confianza de los acreedores.

El mapa concursal peruano muestra una importante presencia de empresas que avanzan hacia procesos de disolución y liquidación. Durante el periodo comprendido entre el 15 agosto y el 15 de setiembre, el 31.3% de las juntas de acreedores convocadas a nivel nacional correspondió a procesos de liquidación, porcentaje equivalente al de las juntas de instalación y superior al registrado por las reestructuraciones patrimoniales, que alcanzaron el 25%.En este contexto, los casos registrados por el Radar Concursal muestran las dos principales rutas que pueden seguir las empresas dentro de un proceso concursal: la liquidación cuando no existen condiciones suficientes para sostener el negocio y la reestructuración cuando la empresa puede demostrar una viabilidad futura sustentada en un plan concreto y ejecutable.

(FIN) NDP/CNA

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