Publicado 26/05/2026 01:03

Empresas priorizan habilidades blandas para seleccionar practicantes y perfiles junior

Andina/Difusión

Lima 26 May. (ANDINA) -

El ingreso al mercado laboral en Perú está cambiando. Las empresas están ajustando sus procesos de selección para practicantes y perfiles junior, priorizando la capacidad de integrarse a equipos en funcionamiento por encima del conocimiento técnico aislado.

Según el estudio “Las habilidades blandas más demandadas” de Talana, el trabajo en equipo (69%), la comunicación efectiva (56%) y la resolución de problemas (55%) lideran las competencias requeridas en el país. Estas exigencias ya se trasladan a posiciones de entrada, donde la coordinación y la adaptación resultan determinantes.

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El cambio responde a una necesidad operativa. Con estructuras más dinámicas, las organizaciones buscan reducir tiempos de adaptación y asegurar continuidad en la ejecución. En ese contexto, el desempeño inicial depende de qué tan rápido una persona logra incorporarse al flujo de trabajo.

“En posiciones junior, el impacto no está en la especialización, sino en la integración. Si una persona no logra coordinar, comunicar avances o pedir soporte a tiempo, el equipo pierde eficiencia”, señala Daniel Abusabal, country manager de Talana en Perú.

La tendencia se alinea con lo advertido por el Foro Económico Mundial (WEF), que identifica a las capacidades sociales y de resolución de problemas como factores críticos para la empleabilidad en entornos laborales más dinámicos.

Este ajuste también expone una brecha. La formación académica mantiene un foco técnico, mientras que las competencias vinculadas al trabajo en equipo o la comunicación suelen desarrollarse sin estructura ni evaluación. El resultado es un desajuste entre lo que el mercado exige y lo que los perfiles junior pueden demostrar.

“Hay una expectativa de aporte temprano que no siempre está acompañada por formación en habilidades de trabajo real. La transición del entorno académico al laboral sigue siendo un punto crítico”, añade Abusabal.

Del lado de las empresas, el desafío no se limita a la selección. La ausencia de esquemas de acompañamiento, como mentoría, feedback continuo o metas de integración, reduce la velocidad de aprendizaje y limita el aporte en las primeras etapas.

“Cuando el ingreso está estructurado, la integración ocurre más rápido y el aporte es visible desde el inicio. Sin ese soporte, el desempeño depende más de la adaptación individual que de una gestión consistente”, concluye Abusabal.

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