Lima 2 Abr. (ANDINA) -
Semana Santa es la oportunidad para muchos peruanos de tomarse un descanso breve pero reconfortante. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) proyecta que los peruanos harán viajes que, en promedio, duran de tres a cuatro días.
Aunque es breve, puede ser un gasto repentino del que hay que cuidarse para no convertir las vacaciones en un calvario de deudas.
Para este año, Mincetur estima que lugares como Lima, Ica, La Libertad y Arequipa recibirán la mayor carga de turistas dado el carácter religioso de las celebraciones.
En cuanto a ingresos, el ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Reyes, anunció que se espera que 1.9 millones de viajeros se movilicen por el país, generando un gasto de aproximadamente 220 millones de dólares.
El repunte en el gasto es positivo, pero se puede crear una falta sensación de abundancia que puede poner en riesgo las finanzas personales, especialmente en tiempos donde la necesidad de desconectarnos alimenta el impulso de gastar por encima de las posibilidades, especialmente entre los más jóvenes.
Así lo advierte Ernesto Campos, economista y docente en la Universidad Internacional de Valencia (VIU), perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
"Las vacaciones, al fin y al cabo, son un gasto de disfrute inmediato que no genera valor económico futuro", apunta Ernesto Campos
"Si se asumió una deuda para financiarlas, puede haber una tensión en las finanzas sin justificación. El descanso debería dar paz, no facturas pendientes",subrayó.
Entre los consejos clave para evitar sorpresas en esta Semana Santa, Campos propone aplicar reglas básicas de educación financiera como no destinar más del 10% de los ingresos anuales o el 30% del ahorro disponible para el presupuesto vacacional.
Además, destinar un presupuesto diario limitado y métodos como la «regla de las 24h» para evitar compras impulsivas, que supone no excederse de una cantidad máxima cada día del viaje.
Además, Ernesto Campos recuerda la importancia de evitar errores comunes como no prever todos los gastos asociados al viaje, como seguros, transporte local o comidas, o abusar de la tarjeta de crédito sin un control real del gasto.
“En el ámbito de la planificación financiera, solemos utilizar el método clásico de la regla del 50/30/20, donde el 50% del ingreso se destina a necesidades básicas, el 30% a ocio y deseos personales, donde entran las vacaciones, y el 20 % al ahorro”,explica.
“Organizar el presupuesto de esta forma permite evitar los excesos impulsivos y preparar con antelación el descanso. Guardar una pequeña cantidad mensual específica para las vacaciones, aunque sean montos bajos, puede marcar una gran diferencia”,agrega.
La planificación lo es todo al momento de viajar, y resulta mucho más placentero hacerlo cuando no hay urgencias ni deudas de por medio.