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Lima 7 Sep. (ANDINA) -
En un entorno donde la fiscalización laboral se intensifica y las expectativas de los colaboradores evolucionan, las empresas líderes en Perú están dejando atrás el enfoque reactivo y apostando por una mayor prevención.
En lugar de esperar un requerimiento de Sunafil, las organizaciones están incorporando revisiones periódicas, documentación actualizada y herramientas de seguimiento para identificar riesgos y actuar a tiempo. Este cambio no solo involucra a Recursos Humanos y Legal, sino también a Operaciones, Finanzas, Compliance, Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) y a los líderes que toman decisiones en el día a día.
“La mayoría de las contingencias laborales en organizaciones de distintos sectores de la región nacen en el terreno: en una instrucción fuera de horario, una medida disciplinaria sin el debido proceso o una comunicación que no considera su impacto en el colaborador”explicó Andre Robilliard, VP General Counsel y Head of Integrity & Compliance LATAM de Adecco.
“Por eso, el verdadero blindaje no está en el contrato, sino en la capacidad de los mandos medios para tomar decisiones informadas”, agregó.
Las cinco prácticas para prevenir riesgos laborales
A partir de esta visión, Adecco identificó cinco prácticas que distinguen a las organizaciones más preparadas para enfrentar el entorno regulatorio:
Más allá de controles puntuales, las empresas están realizando diagnósticos sobre aspectos como contratación, jornadas, descansos y beneficios sociales. Estos procesos permiten identificar oportunidades de mejora y establecer responsables y plazos para atenderlas.
Contar con contratos, adendas, registros de asistencia y boletas de pago actualizadas permite a las empresas demostrar el cumplimiento de sus obligaciones y responder de manera adecuada ante una eventual fiscalización.
La identificación de peligros (IPERC), el funcionamiento de los comités, las capacitaciones, los exámenes médicos ocupacionales y los controles operativos forman parte de las medidas que permiten proteger a los colaboradores y contribuir a la continuidad de las operaciones.
Jefaturas y supervisores toman decisiones diariamente sobre horarios, equipos y medidas disciplinarias. Por ello, contar con conocimientos sobre la normativa laboral y protocolos para coordinar con las áreas especializadas resulta clave para prevenir riesgos.
En servicios especializados, intermediación o tercerización, verificar que los proveedores cuenten con las condiciones y el cumplimiento laboral necesarios permite reducir riesgos y proteger la reputación de la empresa. Por ello, se recomienda incorporar estas evaluaciones antes de iniciar una relación con un proveedor.
De cara a los próximos meses, Robilliard anticipa una mayor incorporación de herramientas digitales, como expedientes electrónicos, controles de asistencia automatizados, indicadores en tiempo real y sistemas de alerta que permitan detectar brechas de manera temprana.
Asimismo, prevé un mayor seguimiento de las cadenas de contratación y los servicios tercerizados, junto con una mayor coordinación entre las áreas de Legal, Recursos Humanos y Compliance.
“El cumplimiento laboral estratégico va mucho más allá de evitar sanciones. Constituye el cimiento que permite reducir contingencias, fortalecer la confianza interna, mejorar la experiencia del colaborador y proteger la marca empleadora. En un mercado donde las organizaciones buscan captar y proteger al talento, invertir en una cultura preventiva no representa un costo, sino una decisión que habilita el crecimiento sostenible”, concluyó Robilliard.