Lima 30 Mar. (ANDINA) -
La configuración del comercio exterior peruano atraviesa una metamorfosis silenciosa, pero determinante. Aunque el volumen financiero sigue anclado a las grandes corporaciones, el vigor demográfico empresarial ha girado hacia unidades de menor escala.
El jefe de la carrera de Negocios Internacionales y Logística de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), Mario Roncal, advierte que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan el 70.8% del ecosistema exportador nacional.
Esta masa crítica constituye el motor de una diversificación geográfica y sectorial que empieza a blindar la balanza comercial frente a la histórica volatilidad de los precios de las materias primas.
Evolución
El dinamismo del segmento es innegable. Durante 2025 estas empresas movilizaron 9,544 millones de dólares, marcando un robusto crecimiento del 22.3% respecto al ejercicio previo.
Sin embargo, Roncal subraya una dicotomía persistente: mientras el número de actores se expande, la concentración del valor en productos primarios limita la resiliencia macroeconómica.
Para que el salto hacia mercados de ultramar sea sostenible, la integración a cadenas globales de valor debe apalancarse en herramientas financieras modernas.
El uso de plataformas de capital de trabajo y programas de garantía pública ha sido el catalizador que permitió a microexportadores escalar envíos en sectores como agro y minería artesanal hacia destinos estratégicos como India y Estados Unidos.
El acceso al crédito figura como la barrera estructural más alta. Con apenas un 27.4% de las mipymes registradas en el sistema financiero formal, el saldo de crédito conjunto de 72,503 millones de soles resulta insuficiente para la magnitud del reto.El especialista plantea que la solución no reside únicamente en la disponibilidad de fondos, sino en la sofisticación de los instrumentos.
El despliegue de microleasing, el factoring formal y la simplificación de requisitos para consolidar historiales crediticios son piezas angulares para transformar este volumen de ventas en una capacidad de inversión en innovación tecnológica.
Reforma
La competitividad regional exige un choque de formalización. Roncal propone una reforma que combine incentivos fiscales con la reducción de costos laborales regulatorios, mediante subsidios temporales a la seguridad social y formación técnica.
Este enfoque busca que la contratación formal deje de ser un lastre para convertirse en una ventaja operativa. Al vincular estas reformas con programas de capacitación en inteligencia artificial (IA) y tecnologías de la información, se fomenta una adopción tecnológica en las provincias, permitiendo que el capital humano local responda a las exigencias de los mercados globales.
(FIN) DOP/WRR/VLA
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