Lima 9 Feb. (ANDINA) -
El cierre del ejercicio económico del 2025 dejó una lección de solidez estructural que debe interpretarse no como una meta alcanzada, sino como el trampolín hacia una reforma sin precedentes en la matriz productiva nacional.
Mientras los pronósticos de diversas firmas de consultoría y analistas externos vaticinaban un desborde del gasto público y una incapacidad para contener la brecha fiscal, Perú demostró una disciplina macroeconómica envidiable al anclar el déficit fiscal en un 2.2% del producto bruto interno (PBI).
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Este ordenamiento de las cuentas públicas, sumado a un crecimiento de la actividad económica consolidado en un 3.5%, se vio fuertemente apalancado por términos de intercambio que alcanzaron niveles históricos gracias a las cotizaciones récord de los minerales en los mercados internacionales, señala informe publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Cierre de brechas
Sin embargo, como bien señala el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Felipe James Callao, esta cifra sigue siendo insuficiente para las necesidades de cierre de brechas sociales que Perú demanda con urgencia.
El crecimiento no puede depender exclusivamente de la volatilidad de los precios internacionales, sino que debe integrar a la manufactura como el motor que genere empleo técnico especializado y consolide una clase media robusta en las zonas donde la minería o la agroindustria no logran penetrar con la misma capilaridad, sostiene.
La senda propositiva que plantea el directivo exige una hoja de ruta audaz, fundamentada en incentivos fiscales inteligentes y seguridad jurídica para fomentar la inversión en activos privados de largo plazo.
El líder gremial aboga por una Ley de Industrias moderna que promueva la reinversión de utilidades en maquinaria de alta tecnología como eje de la resiliencia operativa de las plantas nacionales.
Subraya el éxito del modelo agroindustrial –que escaló sus exportaciones de 400 a 14,000 millones de dólares– como el referente a replicar para lograr una penetración de segmento mucho más dinámica en la manufactura peruana.
James es enfático al señalar que no se trata de solicitar subsidios, sino de establecer créditos fiscales estratégicos que catalicen la modernización tecnológica y permitan que el país compita en igualdad de condiciones en el escenario global.
La tesis del presidente del gremio incluye aprovechar las zonas económicas especiales (ZEE) que funcionen como ecosistemas de innovación abierta, en la que las empresas nacionales absorban el know-how logístico e industrial de potencias como el Sudeste Asiático, China y Japón.
El empresariado local debe transitar de ser un proveedor de insumos básicos a un innovador sofisticado dentro de la cadena de suministros del Pacífico sudamericano, agrega. Para consolidar esta visión de hub logístico, James enfatiza la necesidad de abordar la infraestructura energética y el aprovechamiento de recursos estratégicos del subsuelo.
Infraestructura
El directivo propone instalar refinerías de cobre de alta eficiencia cerca de los puertos y desarrollar un complejo petroquímico en el sur como la respuesta técnica definitiva a la dependencia histórica de la exportación de concentrados.
No obstante, advierte que esta ambición requiere de una gestión estatal proactiva para destrabar proyectos mineros paralizados y asegurar la exploración de nuevas fuentes de hidrocarburos ante el progresivo agotamiento del gas natural de Camisea.
El ejecutivo sostiene que la ventaja competitiva de contar con energía barata es un activo que el país debe proteger mediante nuevas inversiones en exploración. En un contexto marcado por la incertidumbre electoral, el líder industrial argumenta que mantener un entorno de estabilidad y un gobierno que apoye decididamente la inversión privada es vital para que el país siga liderando el crecimiento en Sudamérica.
James concluye que la industria no solo complementa a los sectores extractivos, sino que es la clave para la estabilidad social de las próximas décadas para el beneficio de todos los peruanos.
Bajo esta óptica, el directivo de la SNI proyecta que la industrialización es el único camino para que Perú deje de ser un espectador de los precios internacionales y se convierta en un actor con poder de decisión en los mercados de valor agregado.
Realizó un llamado a la coherencia política, señalando que la inversión no solo requiere estabilidad numérica, sino una visión de Estado que trascienda los gobiernos de turno.
La transformación de la materia prima en producto terminado no es, para él, una utopía romántica, sino una necesidad técnica para evitar el estancamiento en la trampa del ingreso medio. Al integrar la tecnología de punta y fomentar la formación de capital humano altamente especializado, el sector industrial puede absorber la demanda de empleo que la automatización y la inteligencia artificial transforman globalmente.
En última instancia, James sostiene que el éxito del 2025 debe ser el cimiento de un pacto nacional por la productividad, donde la industria sea reconocida como el pilar fundamental de la soberanía económica y el desarrollo humano.
Solo así, transformando la renta minera en capacidad instalada y conocimiento, Perú garantizará que la bonanza actual no sea un episodio efímero, sino el inicio de una era de prosperidad tecnológica sostenida.
Innovación
La visión del líder industrial es, por tanto, un desafío al statu quo y una invitación a construir un país que produzca, exporte e innove con el mismo vigor con el que extrae sus recursos naturales, asegurando un futuro donde la industria nacional sea el orgullo del Pacífico.
Recalca que la cercanía a los puertos y la ventaja de la energía barata son los pilares que nos permitirán competir con éxito frente a los mercados asiáticos. James es claro en que la oportunidad para construir plantas de polímeros y derivados químicos es ahora, aprovechando que el mundo demanda materiales críticos para la nueva economía digital y verde.
La industria debe ser el nexo que una el potencial geológico con el ingenio peruano para generar una nación próspera y equitativa.
Datos
- De enero a noviembre del 2025, siete de catorce divisiones industriales mostraron un desempeño positivo. Entre las líneas industriales que registraron mayor incremento en su producción se encuentran: Refinación del petróleo (8.9%) y Productos alimenticios (7%).
- Por el contrario, siete divisiones industriales experimentaron retrocesos en el mismo periodo. Entre las líneas industriales que registraron caídas más pronunciadas se encuentran Madera y productos de madera (-15.6%) y Productos farmacéuticos (-6.9%).
- En noviembre del 2025, la industria metalmecánica reportó un crecimiento de 4.6% en comparación con similar mes del año previo, explicado por el desempeño positivo de 12 de sus 25 clases industriales, entre las que se encuentran: Fabricación de muebles (14.3%), Reparación y mantenimiento de maquinaria (1%) y Fabricación de partes, piezas y accesorios para vehículos (13.7%).
(FIN) DOP/SDD