Lima 15 Ago. (ANDINA) -
En un país donde las micro y pequeñas empresas (mypes) representan el 99.2% del total de empresas formales, generan 10.3 millones de empleos y aportan el 20.6% del Producto Bruto Interno (PBI), según cifras del Ministerio de la Producción (Produce), innovar se ha convertido en un factor clave para mantenerse competitivo.
Sin embargo, hoy la innovación ya no depende únicamente de contar con un gran presupuesto, sino de aprovechar herramientas accesibles que permitan responder a las necesidades del mercado, optimizar procesos y generar mayor valor para los clientes.
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Pese a ello, muchos emprendedores aún consideran que la innovación implica realizar inversiones elevadas o desarrollar soluciones tecnológicas complejas. Esta percepción suele retrasar la adopción de cambios que podrían mejorar la productividad del negocio, fortalecer la experiencia del cliente y abrir nuevas oportunidades de crecimiento.
Frente a este panorama, Luis Carlos Salazar, director de la Maestría en Emprendimiento y Gestión de la Innovación de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), señala que la clave está en utilizar la innovación como una herramienta para resolver problemas concretos. “La tendencia importante no es adoptar tecnología por moda, sino utilizarla para resolver un problema específico y generar un resultado medible”, afirma.
Actualmente, una de las principales tendencias consiste en incorporar la inteligencia artificial en procesos completos del negocio, como las ventas, la atención al cliente o el seguimiento comercial, y no solo para ejecutar tareas puntuales. De esta manera, los emprendedores pueden automatizar actividades repetitivas, optimizar tiempos y concentrar sus esfuerzos en aquellas labores que generan mayor valor, siempre garantizando un uso responsable de la información y manteniendo la supervisión humana.
Otra práctica que viene ganando relevancia es el aprovechamiento de los datos que los propios negocios generan diariamente. Información proveniente de ventas, consultas por WhatsApp, redes sociales o reclamos puede convertirse en una herramienta estratégica para comprender mejor las necesidades de los clientes, identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones más acertadas.
Salazar también destaca que innovar no necesariamente implica desarrollar una solución definitiva desde el inicio. Por el contrario, recomienda validar las ideas mediante pruebas piloto, prototipos o versiones sencillas antes de realizar inversiones mayores. “Innovar no significa comprar tecnología costosa, sino encontrar una mejor manera de generar valor. Muchas de las soluciones más efectivas nacen de identificar un problema real, probar una solución a pequeña escala y medir su impacto antes de crecer”, explica.
Para quienes buscan dar sus primeros pasos en innovación, el especialista recomienda conversar con los clientes para identificar sus principales necesidades, detectar qué procesos internos generan mayores demoras o pérdidas y concentrarse en resolver un solo problema a través de una prueba de corta duración. Solo después de comprobar que la solución genera resultados, será momento de escalarla.
La experiencia demuestra que las ideas con mayor impacto no siempre requieren grandes presupuestos, sino la capacidad de comprender un problema, experimentar con soluciones y generar valor de manera sostenible, según Creatividad Empresarial de la UPC.
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