Publicado 29/06/2026 07:31

Malasia es una puerta para el Perú al suroeste asiático [Entrevista]

Andina/Ricardo Cuba

Lima 29 Jun. (ANDINA) -

El intercambio de conocimientos en el sector extractivo y la propuesta de consolidar a la nación asiática como el eje de procesamiento industrial para los recursos del Perú definen una nueva era comercial.

El Congreso Mundial de Minería 2026, celebrado en Lima, se consolidó como el espacio clave para articular encadenamientos productivos y tecnológicos entre el Perú y Malasia.

Dentro de este relacionamiento bilateral, las oportunidades comerciales y la integración logística por medio del megapuerto de Chancay fueron detalladas por el excelentísimo señor Dato’ Sri Arthur Joseph Kurup,  ministro de Recursos Naturales y Sostenibilidad Ambiental de Malasia, en entrevista al Suplemento Económika del Diario El Peruano.

–¿Por qué resulta estratégico para Malasia participar en este congreso en el Perú?

–Para nosotros representa un encuentro que hemos estado esperando con mucha expectativa. Mi predecesor asistió a la última cita hace un par de años y mantengo la misma política implementada en ese momento: proyectar a nuestra nación a escala internacional en el escenario mundial. El Congreso Mundial de Minería constituye una excelente plataforma para este propósito en el ámbito extractivo.

Es mi primera visita al territorio peruano y compruebo las virtudes de esta nación, que se encuentra bendecida con abundantes recursos minerales. Esta riqueza le permitió posicionarse como uno de los cinco países líderes en el mundo en dicha industria, al ser el segundo productor global de cobre. Vemos aquí una gran oportunidad para conversar y establecer relaciones sólidas.

Grandes economías reconocen al Perú como productor clave para la transición energética

El Perú y Malasia celebran este año el 40.° aniversario de relaciones diplomáticas bilaterales, caracterizadas por un vínculo muy cálido. Aunque el comercio actual crece de manera incipiente, consideramos que el sector extractivo posee un enorme potencial para incrementar la interacción mutua y el intercambio mercantil.

–¿Cómo redefine la minería la agenda económica de Malasia con el Perú?

–Es una perspectiva acertada. Si bien es cierto que Malasia nunca fue conocida tradicionalmente como una nación extractiva, sino más bien como un territorio agricultor,  en el que algunos de los principales productos de exportación son el caucho y el aceite de palma, la actividad de las canteras históricamente tuvo presencia en nuestras tierras, sobre todo enfocada en el estaño.

Este mineral estuvo presente por muchos años en Malasia y contribuyó exitosamente al desarrollo y crecimiento financiero de nuestra nación mediante los despachos al exterior. No solo aportó a la evolución interna, sino que también proveyó empleo para nuestra población e impulsó el avance tecnológico en áreas como la electrónica y la industria automotriz.

En la actualidad, deseamos asegurarnos de que el sector extractivo, si bien no constituye la actividad principal, continúe siendo un contribuyente significativo para el desarrollo económico en Malasia, a fin de garantizar puestos de trabajo bajo criterios de sostenibilidad a largo plazo.

Malasia, al igual que el Perú, es un país megadiverso. Compartimos las mismas características: contamos con el 54% de nuestro territorio cubierto por bosques y registramos más de 15,000 especies de flora y fauna, lo que representa cerca del 70% de las variedades silvestres censadas en el mundo. Ello da una idea de lo importante que resulta la protección para nosotros. Actualmente, la actividad extractiva tiene que realizarse en armonía con la preservación y la sostenibilidad ambiental.

Con la aparición de nuevas tecnologías, los marcos regulatorios adecuados y los requisitos ambientales, sociales y de gobernanza, la gestión sostenible ya no constituye una opción, sino una conclusión obligatoria. Los inversores y las compañías han de analizar el cumplimiento de estos estándares antes de iniciar el comercio con cualquier nación; tales elementos deben tomarse en cuenta para garantizar una actividad extractiva duradera.

–¿Cómo se materializa la integración bilateral por medio de los bloques económicos de la región?

–Malasia observa y admira al Perú en el ámbito minero porque es reconocido internacionalmente como una de las naciones líderes y se ganó un gran renombre en el escenario mundial. Cuando venimos aquí a entablar relaciones, buscamos aprender de este modelo extractivo consolidado.

Podemos aprender no solo en términos de qué hacer con los recursos, sino también mediante toda la cadena de valor: desde el mapeo, la exploración y la extracción hasta los procesos industriales de transformación y la administración de la política nacional, analizando sus marcos regulatorios y cómo integran los requerimientos de sostenibilidad.

Por esta razón, trajimos una delegación bastante amplia que incluye al director general de Minerales y Geociencias y a mi subsecretario de la cartera encargada de las políticas públicas, con el fin de manejar los asuntos sustantivos y normativos. También me acompañan líderes clave de la actividad extractiva de mi nación, que no solo vienen a aprender, sino también a evaluar oportunidades de inversión conjunta en el Perú.

Otra nota interesante es que este año Malasia preside la Mesa de Cooperación en Minerales de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). En este sentido, vemos al Perú como uno de sus aliados clave y una vía de acceso hacia la región latinoamericana.

De la misma manera, esperamos que el territorio peruano vea en nuestro país un socio estratégico y una plataforma de ingreso a la ASEAN, donde nos convertimos en su puerta de entrada natural a un mercado de 680 millones de personas en la zona. Esta conexión, red de contactos y amistad resulta muy importante de cara al futuro.

–¿De qué manera el bloque transpacífico, las tierras raras y la logística impulsarán los encadenamientos productivos?

–Respecto a la distancia geográfica, considero que se está convirtiendo cada vez menos en una desventaja, especialmente después de la interconectividad que genera el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) entre los países de Asia-Pacífico. Aunque somos 12 Estados miembros, contribuimos con cerca del 14% del producto bruto interno (PBI) mundial, y las áreas clave en las que nos enfocamos son el ámbito laboral, el ambiental y el comercio internacional. Por lo tanto, no veo la lejanía como un impedimento insuperable.

Lo que debemos hacer es identificar nuestras ventajas competitivas y fortalezas. Si la solidez del Perú radica en una industria minera madura junto con su legislación, y la de Malasia en el procesamiento y el desarrollo tecnológico ambiental, podemos complementarnos mutuamente cruzando el océano Pacífico.

A eso me refiero con la sinergia,  unir nuestras capacidades para que ambas naciones puedan progresar. Además, en cuanto a la logística, la gran inversión en el Terminal Portuario Multipropósito de Chancay demuestra una visión de largo plazo y una perspectiva global por parte del Perú para posicionarse como un actor internacional clave, un enfoque que Malasia comparte plenamente en la región de Asia.

El terminal tiene vista al Pacífico y Malasia también cuenta con infraestructuras estratégicas orientadas a este océano, lo que facilitará significativamente la conexión logística directa. Ya no tendremos que realizar rutas indirectas hacia el este o el oeste, sino cruzar directamente dicha masa marítima de forma eficiente.

Una de las iniciativas que propuse a mi oficina consiste en evaluar la posibilidad de generar programas de intercambio entre nuestros oficiales y personal técnico para construir capacidades mutuamente, aprendiendo de las normativas de cada Estado, así como fomentar visitas industriales de compañías peruanas para que conozcan nuestra cadena de procesamiento de valor medio y downstream, lo que ayudará a refinar y procesar los recursos locales. Este viaje me otorgó una profunda alegría.

El Perú es un territorio hermoso, rico en historia, cultura y dotado de recursos minerales muy potentes. Constituye nuestra responsabilidad realizar una correcta administración de estos bienes para promover el crecimiento financiero y generar efectos productivos positivos que se traduzcan en empleo, desarrollo industrial e ingresos fiscales que se reinviertan en beneficio de la sociedad. De esta manera, ambas naciones se favorecerán mutuamente.

Oportunidades de negocios

–¿Cuáles son los próximos pasos técnicos acordados para consolidar la agenda común?

–Uno de los objetivos más trascendentales de las reuniones consistía en establecer un vínculo en el plano de los ministerios.

Tras haberme congregado oficialmente con ambas autoridades, sostuvimos discusiones en las que resaltamos las preocupaciones compartidas y los campos en los que nos gustaría colaborar dentro de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG).

Un tema que trajo a debate el ministro de Energía y Minas de la nación anfitriona fue la automatización, específicamente la cartografía digital de oportunidades extractivas, lo cual me pareció muy interesante y constituye un aspecto que definitivamente deseamos evaluar.

Una vez identificadas estas primeras zonas de labores, el siguiente paso consistió en fijar puntos de contacto entre nuestros equipos para coordinar conversaciones en el plano técnico en el futuro. Esperamos que dichos diálogos nos impulsen a suscribir memorandos de entendimiento con ambas carteras en materias de explotación extractiva y medioambiente, articulando los campos de colaboración en beneficio mutuo de los dos Estados. Las tareas formales comenzarán a partir de oficinas especialistas.

(FIN) DOP/SDD

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