Publicado 13/01/2026 22:23

ONU prevé que Perú crecerá 3% en 2026 por encima del promedio de la región

Lima 14 Ene. (ANDINA) -

La economía peruana crecerá 3% en el presente año, una tasa superior al promedio de la región de América Latina y El Caribe (2.3%), pero ligeramente menor que el estimado para el 2025 de 3.2%, según el informe insignia de las Naciones Unidas (ONU) "Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026".
“El Perú es uno de los países sudamericanos con menor inflación y mayor estabilidad de precios. Para 2026 y 2027 se mantiene la perspectiva de Perú con uno de los niveles más bajos de inflación”,subraya las Naciones Unidas (ONU).Por otra parte, de manera similar con otras economías regionales (ejemplo, Costa Rica, Ecuador y Paraguay), el informe indica que el Perú aún necesita recuperar sus tasas de participación en la fuerza laboral previas a la pandemia y continúa enfrentando desafíos para la generación de empleo formal.

De otro lado, el informe señala que las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe se mantienen estables, con un crecimiento del PIB regional proyectado en 2.3 % en 2026, frente al 2.4 % en 2025.
“Se espera que la actividad económica esté respaldada por tasas de interés más bajas y una recuperación moderada de la inversión”,indica el documento.

También, se prevé que la producción mundial crezca 2.7 % en 2026, ligeramente por debajo del 2.8 % estimado para 2025 y muy por debajo del promedio prepandemia de 3.2 %.

“Durante 2025, una resiliencia inesperada frente a fuertes aumentos en los aranceles de Estados Unidos apoyada por un sólido gasto de los consumidores y una inflación en descenso, ayudó a sostener el crecimiento global”, indicó la ONU.

Sin embargo, señaló que persisten debilidades subyacentes. La inversión moderada y el espacio fiscal limitado están afectando la actividad económica, lo que aumenta la posibilidad de que la economía mundial se estabilice en una senda de crecimiento persistentemente más lenta que en la era prepandemia.

“Una combinación de tensiones económicas, geopolíticas y tecnológicas está remodelando el panorama global, generando nuevas incertidumbres económicas y vulnerabilidades sociales”, afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.
“Muchas economías en desarrollo siguen enfrentando dificultades y, como resultado, el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible continúa siendo lejano para gran parte del mundo”,agregó.

El crecimiento económico en América Latina y el Caribe se mantiene firme, pero las perspectivas están nubladas por riesgos significativos. La persistente incertidumbre en las políticas globales, la volatilidad en las dinámicas comerciales y el riesgo de una fragmentación más profunda continúan afectando las proyecciones para la región.

Los recientes cambios en las políticas comerciales —incluidas nuevas medidas arancelarias en Estados Unidos— están generando impactos desiguales entre las economías, particularmente a través de los flujos comerciales y las cadenas de suministro.

Una desaceleración en los principales socios comerciales de la región podría debilitar aún más la demanda externa. A nivel interno, el espacio fiscal limitado restringe las respuestas de política.

Aunque las posiciones fiscales han mejorado desde la pandemia, los altos niveles de deuda, el aumento de las cargas por intereses y las debilidades estructurales siguen limitando la capacidad de muchos gobiernos para impulsar el crecimiento y responder a choques.

Las perspectivas de crecimiento varían ampliamente entre países. En Brasil, se espera que el crecimiento se modere del 2.5% en 2025 al 2% en 2026, mientras el banco central mantiene una política monetaria estricta para combatir la inflación persistente.

En México, se proyecta que el PBI aumente del 0.4% en 2025 al 1.3% en 2026, respaldado por una recuperación del consumo y la inversión, a medida que las posturas monetarias y fiscales se tornan más favorables.

En Argentina, se espera que el crecimiento se reduzca del 4.3% en 2025 al 3.8% en 2026, conforme la economía se estabiliza tras la fuerte recuperación del periodo 2023–2024. Se proyecta un crecimiento superior al 3.5% en 2026 para Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Panamá y Paraguay.

En el Caribe (excluyendo Guyana), se espera que el crecimiento del PBI permanezca moderado en 1.6% en 2026, limitado por altas cargas de deuda, baja inversión y vulnerabilidades climáticas agudas.

Guyana, en contraste, se proyecta que mantenga un crecimiento excepcionalmente fuerte, impulsado por la continua expansión de su sector petrolero.

“A pesar de una perspectiva relativamente estable, el crecimiento económico en la región sigue siendo demasiado débil para generar avances significativos en empleo, reducción de la pobreza y niveles de vida.Fortalecer las perspectivas de crecimiento requerirá un impulso estratégico hacia el desarrollo productivo, enfocado en la diversificación, la innovación y mejoras sostenidas en la productividad”, señala la ONU.

De otro lado,

el informe de la ONU, señala que se espera que la inflación en América Latina y el Caribe continúe moderándose en 2026, aunque a un ritmo más lento que en 2025.

Si bien la inflación general ha disminuido en la mayoría de los países, el progreso sigue siendo desigual, y la persistencia de la inflación subyacente y en servicios continúa afectando a los hogares.

Como resultado, el costo de vida sigue elevado —especialmente en bienes esenciales como alimentos, energía y vivienda—, lo que presiona los presupuestos familiares y afecta de manera desproporcionada a las familias de bajos ingresos.

Además, los responsables de las políticas enfrentan un panorama inflacionario más complejo, moldeado por riesgos recurrentes del lado de la oferta, incluidas las disrupciones relacionadas con el clima.

La política monetaria sigue siendo central, pero debe complementarse con marcos fiscales creíbles, medidas sociales focalizadas y políticas sectoriales que fortalezcan la capacidad productiva y las cadenas de suministro.

“Una mayor coordinación entre políticas monetarias, fiscales e industriales será esencial para gestionar las presiones inflacionarias, al tiempo que se salvaguarda la estabilidad social y el crecimiento a largo plazo”, señala la ONU.

El informe subraya que navegar en una era de realineamientos comerciales, presiones persistentes sobre los precios y choques relacionados con el clima exigirá una coordinación global más profunda y una acción colectiva decisiva, en un momento en que aumentan las tensiones geopolíticas, las políticas se tornan más internas y el impulso hacia soluciones multilaterales se debilita.

El progreso sostenido dependerá de reconstruir la confianza, fortalecer la previsibilidad y renovar el compromiso con un sistema multilateral de comercio abierto y basado en reglas.

El Compromiso de Sevilla, documento resultado de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, ofrece una hoja de ruta prospectiva para fortalecer la cooperación multilateral, reformar la arquitectura financiera internacional y ampliar la financiación para el desarrollo.
“Cumplir con sus prioridades clave —incluidas modalidades más claras para la reestructuración de deuda y la ampliación de la financiación concesional y climática— será esencial para reducir los riesgos sistémicos y fomentar una economía global más estable y equitativa”,puntualiza la ONU.

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