Publicado 19/01/2026 08:08

Perú brilla con luz propia: capacidad de resiliencia económica de América Latina

Lima 19 Ene. (ANDINA) -

La economía latinoamericana mostró un comportamiento disímil en el 2025; mientras unos países mejoraron sus finanzas y políticas de productividad y desarrollo, otros aún tienen tareas pendientes que esperan resolver este año.

De acuerdo con el informe insignia de Naciones Unidas: Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026, las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe se mantienen estables, con un crecimiento del producto bruto interno (PBI) regional proyectado en 2.3% el 2026, frente al 2.4% el 2025.

“Se espera que la actividad económica esté respaldada por tasas de interés más bajas y una recuperación moderada de la inversión”, precisa el informe publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.

Ámbito global

De acuerdo con el estudio de la ONU, se prevé que la producción mundial crezca 2.7% el 2026, ligeramente por debajo del 2.8% estimado para el 2025 y muy por debajo del promedio prepandemia de 3.2%.

En el 2025, una resiliencia inesperada frente a fuertes aumentos en los aranceles de Estados Unidos, apoyada por un sólido gasto de los consumidores y una inflación en descenso, ayudó a sostener el crecimiento global.

Sin embargo, persisten debilidades subyacentes. La inversión moderada y el espacio fiscal limitado afectan la actividad económica, lo que aumenta la posibilidad de que la economía mundial se estabilice en una senda de crecimiento persistentemente más lenta que en la era prepandemia.

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“Una combinación de tensiones económicas, geopolíticas y tecnológicas está remodelando el panorama global, generando nuevas incertidumbres económicas y vulnerabilidades sociales”, afirmó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

Agregó que muchas economías en desarrollo siguen enfrentando dificultades y, como resultado, el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) continúa siendo lejano para gran parte del mundo.

La región

Según el informe de la ONU, el crecimiento económico en América Latina y el Caribe se mantiene firme, pero las perspectivas están nubladas por riesgos significativos.

La persistente incertidumbre en las políticas globales, la volatilidad en las dinámicas comerciales y el riesgo de una fragmentación más profunda continúan afectando las proyecciones para la región.

“Los recientes cambios en las políticas comerciales –incluidas nuevas medidas arancelarias en Estados Unidos–, están generando impactos desiguales entre las economías, particularmente a través de los flujos comerciales y las cadenas de suministro”, detalla el estudio.

Agregó que una desaceleración en los principales socios comerciales de la región debilitaría aún más la demanda externa.

“A nivel interno, el espacio fiscal limitado restringe las respuestas de política. Aunque las posiciones fiscales han mejorado desde la pandemia, los altos niveles de deuda, el aumento de las cargas por intereses y las debilidades estructurales siguen limitando la capacidad de muchos gobiernos para impulsar el crecimiento y responder a choques”, refiere el documento.

En torno a las perspectivas de crecimiento, estas varían ampliamente entre países. Así, en Brasil se espera que el crecimiento se modere del 2.5% el 2025 al 2% el 2026; mientras el banco central de ese país mantiene una política monetaria estricta para combatir la inflación persistente.

En México se proyecta que el PBI aumente del 0.4% el 2025 al 1.3% el 2026, respaldado por una recuperación del consumo y la inversión, a medida que las posturas monetarias y fiscales se tornan más favorables; mientras que en Argentina se espera que el crecimiento se reduzca del 4.3% el 2025 al 3.8% este año, conforme la economía se estabiliza tras la fuerte recuperación del periodo 2023-2024.

Se proyecta, asimismo, un alza superior al 3.5% el 2026 para Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Panamá y Paraguay.

Perú

De acuerdo con el informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para las economías de la región el mayor escenario de incertidumbre global y de debilitamiento de comercio se refleja en una mayor exposición a la volatilidad de precios internos y a una mayor retracción de la demanda internacional.

“Sin embargo, en el caso del Perú el país enfrenta este contexto desde una posición más sólida, con fundamentos robustos y términos de intercambio elevados que le han permitido generar un superávit comercial importante”, afirmó el jefe de la Unidad de Estudios del Empleo de la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Ramón Pineda.

Agregó que las exportaciones de bienes como el oro y los metales básicos han crecido significativamente en el 2025.

“Esto ha contribuido a ese buen desempeño de la economía peruana. Por otro lado, para el presente año se espera que el crecimiento esté sostenido fundamentalmente por una demanda interna más dinámica y, en el caso de Perú, asociada particularmente a la evolución de la inversión, la cual  estará vinculada nuevamente al desarrollo de proyectos mineros y de infraestructura”, manifestó el analista.

Asimismo, Pineda resaltó la baja tasa de inflación que Perú ha mantenido en los últimos años. “Ello le ha permitido al país tener una política monetaria cercana a un nivel neutral y ha posibilitado también las propuestas de presupuesto público orientadas a sostener esta inversión; es decir, el contexto macro de Perú le permitirá para este año mantener un impulso favorable por el lado de la demanda agregada”, comentó el especialista.

Crecimiento con empleo

Para el representante de la Cepal, si bien es importante tener un nivel de crecimiento adecuado basado en factores productivos este debe traducirse, fundamentalmente, en mejoras sostenidas, por ejemplo, en el número de empleos generados, así como también en la calidad de estos empleos y en una significativa disminución de las brechas estructurales que afectan a las economías.

“Hemos visto los retrasos en la ejecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Es importante crecer, pero de una manera sostenible, sólida, que permita reducir las brechas que tenemos”, precisó Pineda.

Por otro lado, agregó, si bien el mercado laboral muestra avances asociados a una mayor creación de empleo formal y en algunos países se ha observado ajustes de los salarios reales, la calidad de la recuperación dependerá de señales estructurales claves.

“Entre esas señales destaca un dinamismo del empleo formal, de la formalidad en general, y el crecimiento de productividad”, manifestó.

“Precisamente, la productividad debe ser la clave, es necesaria una expansión sostenida de la inversión, tanto pública como privada, así como un fortalecimiento de aquellos sectores que son capaces de generar mayor valor agregado en la producción”, aseveró.

Pineda sostuvo que, en la medida en que se pueda tener una recuperación económica que se consolide en esos sectores, fundamentados por un incremento de la productividad y por un aumento de la inversión, tanto pública como privada, se podrá contar con un mayor dinamismo y un mejor comportamiento del mercado laboral.

Perspectivas para nuestro país

Con relación a las perspectivas y a los principales riesgos que afrontaría la economía peruana este año, el jefe de la Unidad de Estudios del Empleo de la Cepal destacó fundamentalmente un importante crecimiento de la inversión privada en sectores como la minería y la construcción, tanto pública como privada.

“Además, mientras la inflación continúe manteniéndose estable se tendrá la posibilidad de contar con políticas monetarias que sean un poco más propensas a estimular el crecimiento”, refirió Pineda.

En términos de solidez institucional y del marco macroeconómico que muestra la economía peruana, el analista comentó que estos factores son fundamentales para aclarar y reducir el grado de incertidumbre que tengan los agentes, a fin de que puedan tomar las decisiones más acertadas.

“Hemos observado, en general, que en una economía como la peruana la estabilidad macroeconómica y los fundamentos han permitido sortear distintos tipos de aspectos relacionados con el devenir político de la economía nacional”, aseveró.

Datos

En el primer trimestre del 2025 el empleo regional continuó expandiéndose, pero a un ritmo más moderado, con un crecimiento interanual del 1.7 %, en comparación con el 1.9 % del año anterior (Cepal, 2025).

Se proyecta que el crecimiento en Europa, Japón y Estados Unidos se mantendrá prácticamente estable, pero avanzará a un ritmo moderado, con el apoyo monetario o fiscal que seguirá impulsando la demanda.

En América Latina y el Caribe las perspectivas siguen siendo en general sólidas, dado que se prevé que el crecimiento disminuirá ligeramente, del 2.4 % estimado para el 2025 a un 2.3% el 2026, antes de subir al 2.5 % proyectado para el 2027.

(FIN) DOP/SDD

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