Perú.- Estabilidad económica dinamiza el transporte por aplicativos - Andina/Archivo
Lima 11 May. (ANDINA) -
El Perú acumula tres décadas cimentando una reputación que pocos países de la región igualan: la de una economía predecible.
Con una inflación controlada, reservas internacionales sólidas y un tipo de cambio que resistió choques externos sin colapsar, Lima se consolidó como uno de los destinos más atractivos para lainversión extranjeraen América Latina.
El turismo crece, el comercio se expande y una clase media urbana afianza hábitos de consumo que generan oportunidades para sectores tan distintos como el inmobiliario, el financiero y el tecnológico.
En ese ecosistema de certidumbre los negocios que dependen del movimiento de personas hallan condiciones especialmente favorables para escalar, señala artículo publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Atractivo
Los aplicativos (app) de movilidad no representan la excepción. El gerente de comunicaciones de Uber para la región Andina, Centroamérica y el Caribe, Camilo Segura, lo formula con precisión. “El Perú es un mercado muy importante para nosotros por tres razones fundamentales. La primera de ellas es que es un país que económicamente es muy estable”.
La lógica tras esa afirmación resulta directa, una economía predecible permite que tanto el ciudadano local como el turista extranjero abran la misma aplicación, utilicen su propio medio de pago y confíen en que el servicio estará disponible.
Edificar dicha confianza en mercados con alta volatilidad cambiaria o institucional requiere años y consume recursos que las plataformas prefieren invertir en penetración de segmento.
El vínculo entre estabilidad económica y expansión del transporte por aplicativo no constituye una correlación casual, posee una mecánica concreta.
Segura afirma que “en la medida en que la actividad económica crece, también crece el uso de las aplicaciones”.
Una mayor actividad comercial genera demanda de desplazamiento; dicho movimiento atrae conductores; estos últimos amplían la cobertura y reducen los tiempos de espera.
Regulación
La movilidad compartida, con una regulación adecuada, devuelve ese valor al ecosistema íntegro, dinamiza el comercio de proximidad, amplía el radio de acción de los emprendimientos que dependen de logística de última milla y reduce los costos de traslado que hoy absorben trabajadores y familias.
Para que ese círculo virtuoso opere sin fricciones, el marco normativo debe acompañar la velocidad del mercado.
El primer paso consiste en “flexibilizar el servicio tradicional”, modernizar normas concebidas en el siglo XX que hoy bloquean la expansión tecnológica, comenta Segura.
La propuesta de la empresa pasa por retomar el texto de consenso construido en tres años de diálogo sectorial e incorporar a todos los actores: conductores, transporte público, la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), el ecosistema financiero y tecnológico, en torno a un objetivo claro.
“Lo que necesitamos es que la mayoría de la oferta de transporte sea competitiva”, sostiene el ejecutivo.
No se trata de desregular, sino de normar con visión de futuro, crear condiciones en las que el transporte tradicional y el digital compitan en igualdad y se complementen, agrega.
La experiencia regional ratifica que la ruta resulta viable. Uruguay, Argentina y Chile avanzaron en marcos regulatorios más abiertos, con procesos de consulta que incluyeron a los operadores antes de legislar; el resultado fue mayor certidumbre para la inversión y una expansión más ordenada del mercado.
El Perú puede replicar dicha tendencia, pues parte con ventajas adicionales como una base de usuarios familiarizados con pagos digitales, una geografía diversa que convierte al mercado local en laboratorio de soluciones escalables y una estabilidad macroeconómica que ninguna de esas naciones posee en igual medida sostenida en el tiempo.
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