Andina/Camisea Cumple 22 AñOs Sumiinistrando
Lima 31 Oct. (ANDINA) -
Para muchos es un recuerdo, pero era común ver en las calles de la ciudad de Lima, buses de transporte público, camiones y autos emitiendo grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) por sus tubos de escape, haciendo el aire irrespirable por momentos, también en los hogares al encender las cocinas a kerosene se emanaban gases tóxicos perjudiciales para la salud y el medio ambiente.
Sin embargo este panorama empezó a desaparecer con el cambio de la matriz energética del país al entrar el gas natural, específicamente de Camisea a la economía nacional en agosto del 2024.
Así en el año 2010 se registró una disminución del 95% en la contaminación atmosférica producida por la combustión vehicular en Lima, por el cambio del uso del diésel al gas natural y al gas licuado de petróleo (GLP), porque a inicios del presente siglo se registraban hasta 3,000 partículas por millón (ppm) de azufre expulsadas por los vehículos y en 2010 se redujo a 150 ppm, según datos de la ONG Luz Ámbar.
En las cocinas de los hogares urbanos ahora casi el 100% utiliza el GLP y el gas natural, desapareciendo los humos tóxicos de las vetustas cocinas a kerosene. Si bien el GLP tanto doméstico como vehicular ha reducido drásticamente la contaminación, es necesario precisar que Camisea suministra alrededor del 70% del GLP que se consume en el Perú, el cual es producido a partir de los líquidos de gas natural (LGN).
“La energía es el pilar de una economía moderna. Posibilita las inversiones, las innovaciones y las nuevas industrias que impulsan el empleo, el crecimiento inclusivo y la prosperidad compartida en un planeta habitable”,señala el Grupo del Banco Mundial.
Asismismo, esta institución internacional enfatiza que se debe ampliar el acceso a la energía con preferencia a las menos contaminantes y renovables, por cuanto nos encontramos en una etapa de transición energética dejando gradualmente los combustibles fósiles, un proceso que tomará aún muchas décadas.
El Perú se encuentra en ese camino, así se incrementa el uso del gas natural que es menos contaminante que el diésel y la gasolina, además, ya se advierte la presencia cada vez más importante de la energía solar, eólica, entre otras, en el país.
El impacto del gas natural en la matriz energética va más allá de la reducción de la contaminación, también ha contribuido a la productividad y competitividad de las industrias al reducir sus costos tanto de energía como de transporte y en general a la economía peruana, porque un 35% de la energía eléctrica en el Perú (junio 2025-mayo 2026) se genera con gas natural, de acuerdo a datos de lowcarbonpower.org.
Además, el gas natural (GN) y sus líquidos (LGN) representaron el 72% de la producción interna de energía primaria en Perú en 2024; asimismo en la matriz energética del Perú al 2024, el gas natural (GN) tuvo una participación de 28%, por debajo del petróleo y LGN con el 47%, pero por encima de los Recursos Energéticos Renovables (RER) como el solar, eólico, entre otros con el 11%, la hidroenergía (13%) y el carbón (2%), según estadísticas del MInem.
Es interesante ver cómo el gas natural ha acompañado el crecimiento económico del Perú, en el año 2000 el PBI era de 51.7 mil millones de dólares,
en el 2004 (cuando se comercializa el gas natural de Camisea) el PBI estaba en 66.8 mil millones de dólares, pero ya en el 2026 se elevó a los 334.9 mil millones de dólares, impulsado por las exportaciones mineras de cobre principalmente y de la agroexportación a mercados de diversos continentes, entre otros sectores dinámicos de la economía.
¿Qué hubiera pasado si no tendríamos el gas natural en nuestro territorio y comercializándolo como fuente de energía? Tendríamos no solo más contaminación, sino dependeríamos más del precio internacional del petróleo para la generación de la electricidad y el transporte vehicular, afectando el bolsillo de las familias peruanas y la competitividad de las empresas peruanas al incrementarse sus costos de producción.
El gas natural de Camisea ha generado a sus usuarios un ahorro de 474 mil millones de soles equivalentes a unos 126 mil millones de dólares entre el 2004 al 2024, según detalla un informe elaborado por Macroconsult.
Así, las familias en sus hogares ahorraron 5,127 millones de soles; en el sector transporte se ahorraron 71,333 millones de soles, en la industria y comercio unos 103,087 millones de soles y los usuarios eléctricos unos 293,956 millones de soles.
Precisamente, el Grupo del Banco Mundial, destaca que “el Perú atraviesa un momento clave en la modernización de su sector energético, impulsado por avances regulatorios y una transición gradual hacia una matriz más diversificada”.
“Aunque el gas natural sigue siendo un recurso importante para el país en la transición energética, persisten desafíos en transporte y distribución, lo que limita su aprovechamiento en más territorios. El cierre de brechas de acceso sigue siendo un componente central de la agenda energética”,precisa el organismo financiero internacional.
También señala que
en el sector hidrocarburos del Perú, una prioridad es “mantener la seguridad energética y ampliar el acceso del gas natural para uso doméstico”.
La seguridad energética del Perú se vio vulnerada recientemente en marzo de este año, con la interrupción del suministro de gas natural desde Camisea, por una fuga en el kilómetro 43 del gasoducto en el distrito de Megantoni en la región del Cusco, que en el lapso de casi dos semanas que tomó la reparación, se produjeron racionamientos de este combustible especialmente para los vehículos, evidenciando debilidades en el almacenamiento y transporte del gas.
Como se puede apreciar, el gas natural es crítico y vital para la seguridad energética del país; recientemente la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), alertó quelas reservas totales de gas natural del Perú disminuyeron en 65% entre 2013 y 2025, por la limitada incorporación de nuevos proyectos, según refirió lo señalado en el Libro Anual de Recursos de Hidrocarburos 2025, elaborado por el Minem.
Asimismo, indicó que“esta reducción no significa que se haya agotado el potencial gasífero del Perú”,porque aún existen recursos por explorar y evaluar.
En ese sentido, elpresidente de la SPH, Felipe Cantuarias, consideró “
fundamental recuperar la exploración, atraer nuevas inversiones y desarrollar proyectos que permitan asegurar la disponibilidad de este recurso en el largo plazo”.
Enfatizó que
“las inversiones en hidrocarburos son de largo plazo y requieren reglas claras, predictibilidad y procesos que permitan avanzar con los proyectos de manera oportuna”.
Por su parte, la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), advirtió que“el 90.1 % de la capacidad nacional de almacenamiento de gas licuado de petróleo (GLP) se concentra en dos zonas del país: Pisco (62.6 %) y el eje Callao–Ventanilla (27.5 %)”,con datos al cierre de 2025.
“Esta distribución incrementa el riesgo de interrupciones en el abastecimiento ante fenómenos naturales, fallas operativas o dificultades logísticas que afecten estos puntos estratégicos”;y por ello el gremio empresarial consideró urgente descentralizar el abastecimiento.
La SPGL refirió que el GLP es utilizado por el 70% de los hogares peruanos y el 20% del parque automotor (unos 700,000 vehículos) y más de 250,000 establecimientos comerciales, además de empresas industriales en diversos sectores.
Al respecto Janinne Silva, directora ejecutiva de la SPGL, indicó que el país necesita puertos que puedan recibir buques de GLP y almacenamiento descentralizado, para garantizar el suministro a las 25 regiones ante riesgos técnicos, naturales o geopolíticos.
Por ello,enfatizó la necesidad de mayor infraestructura de almacenamiento y nuevas rutas de abastecimiento, “para la seguridad energética nacional”,durante el IX Congreso Nacional de Grifos y Estaciones de Servicios organizado por AGESP.
Por su parte, elDirector de la maestría en Gestión de la Energía en ESAN, Edwin Quintanilla, señaló que
la energía no es solo un insumo productivo, sino que es una condición estratégica para la competitividad, la inversión y el desarrollo sostenible del Perú.
Además, indicó que un país puede disponer de recursos energéticos competitivos, pero, si no garantiza un abastecimiento continuo, diversificado y a precios razonables, esa ventaja puede convertirse en una vulnerabilidad.
“El Perú cuenta con ventajas energéticas importantes frente a otros países de la región, especialmente por la disponibilidad de gas natural de Camisea y por sus recursos renovables, como la hidroelectricidad, la energía solar y la eólica.Bien aprovechados, estos recursos pueden contribuir a una energía competitiva y reducir la exposición a las fluctuaciones de los mercados internacionales”, declaró a la Agencia Andina.
Refirió que el
crecimiento de la producción peruana de cobre (principal producto de exportación del país) ha coincidido con la disponibilidad de electricidad a precios competitivos, favorecida por el desarrollo del gas natural de Camisea a partir del año 2004.
“Los precios de la electricidad, como principal variable explicativa, resultan para el Perú en el orden del 50% de los precios chilenos para la minería. El Perú tiene una ventaja potencial, pero necesita convertirla en una ventaja competitiva sostenible en el tiempo”,señaló.
Para ello, indicó que el país debe diversificar sus fuentes a principalmente gas natural y energías renovables, así como desarrollar infraestructura y fortalecer la seguridad del suministro.
“La competitividad energética no depende solo del precio, sino también de la confiabilidad del abastecimiento y de las exigencias de sostenibilidad de los mercados internacionales, que demandan productos con una menor huella de carbono”,explicó.
Quintanilla destacó que
el gas natural es uno de los pilares de la seguridad energética peruana.
“Es fundamental para la generación eléctrica, la actividad industrial y el transporte, mediante el gas natural vehicular (GNV) y el gas natural licuado (GNL). Precisamente por su importancia, la dependencia de Camisea y de una única ruta principal de transporte constituye una vulnerabilidad”,advirtió.
Refirió que La interrupción del gasoducto de TGP en marzo de 2026 evidenció que una falla de infraestructura puede afectar a distintos sectores productivos y repercutir en el suministro de otros combustibles.
“La lección es que no basta con disponer de reservas de gas: también debemos garantizar que el recurso llegue a los consumidores, incluso cuando se produzcan contingencias",subrayó.
"Por ello, es necesario diversificar las opciones de suministro, evaluar capacidad de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado (GNL), estudiar microplantas de GNL para abastecer a distintas regiones y fortalecer la infraestructura de transporte. Asimismo, debemos contar con capacidad de generación eléctrica de respaldo que pueda operar con combustibles alternativos” explicó.
“El objetivo no es reemplazar a Camisea, sino evitar que una interrupción en el suministro de sus campos o en la infraestructura de transporte comprometa el funcionamiento de la economía”, agregó.
Quintanilla señaló que el principal desafío del país
“es pasar de una política centrada en disponer de energía a otra que garantice un abastecimiento continuo, competitivo y sostenible”.
“Esto exige actuar simultáneamente en tres dimensiones. La primera es la seguridad física:disponer de fuentes diversificadas, infraestructura redundante, almacenamiento y capacidad de respuesta ante emergencias.La segunda es la competitividad económica:contar con precios y condiciones que permitan invertir, producir y generar empleo.La tercera es la sostenibilidad ambiental y social:aprovechar los recursos renovables, mejorar la eficiencia energética y procurar que los beneficios del desarrollo energético lleguen a toda la economía”, explicó.
También indicó que existe un desafío institucional. “El país necesita una planificación energética de largo plazo que integre el gas natural, la electricidad, los combustibles líquidos, las energías renovables y el transporte”, dijo.
Asimismo, señaló que las decisiones de inversión no deberían responder únicamente a necesidades coyunturales o consideraciones políticas, sino a los riesgos que el Perú enfrentará durante las próximas décadas y a la competitividad de las distintas alternativas, con señales de precios transparentes y evitando distorsiones injustificadas.
“La seguridad energética tiene un costo, pero también un valor económico. Una interrupción puede ocasionar pérdidas productivas, elevar los costos de generación eléctrica y dificultar el funcionamiento del transporte y la industria”, subrayó.
Consultado en qué debe el país invertir para lograr la sostenibilidad del abastecimiento de energía en el Perú, Quintanilla, señaló que se debe invertir con una visión integral de la cadena energética, desde la producción hasta el consumidor final y por ello, destacó cuatro prioridades:
1) Diversificar el suministro de gas natural.Conviene evaluar alternativas como la recepción y regasificación de GNL para emergencias, una mayor capacidad de almacenamiento y microplantas de GNL que reduzcan la dependencia de una única instalación de abastecimiento.
2) Asegurar el abastecimiento eléctrico.El desarrollo de la energía solar y eólica debe acompañarse de almacenamiento, redes de transmisión y mecanismos de flexibilidad, siempre con criterios de eficiencia y competitividad. También se debe evaluar capacidad térmica de respaldo que pueda utilizar combustibles alternativos cuando sea necesario.
3) Fortalecer las reservas de combustibles y la producción nacional.El Perú debe evaluar inventarios estratégicos adecuados de diésel, gasolinas y GLP, dado que el transporte y numerosos procesos productivos dependen de estos combustibles.
Estas reservas ayudarían a responder ante interrupciones del suministro nacional o dificultades en los mercados internacionales. Esta política debe complementarse con condiciones que favorezcan el desarrollo competitivo de la producción nacional de hidrocarburos.
4) Invertir en eficiencia energética y acceso.En los hogares, es necesario ampliar el acceso a fuentes modernas y eficientes; en la industria, promover tecnologías que reduzcan el consumo de energía por unidad producida; y en el transporte, impulsar la eficiencia, el uso adecuado del GNV y la electrificación progresiva allí donde sea técnica y económicamente viable.
“Todas estas inversiones requieren reglas claras, estabilidad regulatoria y una asignación transparente de los riesgos entre el Estado y el sector privado. La seguridad energética es una responsabilidad de política pública, pero puede apoyarse en la inversión privada y en mecanismos de colaboración bien diseñados”,precisó Quintanilla.
Asimismo, refirió que el Perú dispone de una base importante de recursos energéticos nacionales, pero necesita reducir su exposición a los combustibles importados y a las interrupciones de infraestructura crítica.
“Para ello, debe aprovechar mejor el gas natural, promover el desarrollo competitivo de la producción nacional de hidrocarburos, acelerar la diversificación renovable y fortalecer la infraestructura necesaria para garantizar la continuidad del suministro”,puntualizó.
Resurge la exploraciónDe otro lado, en el 1er Congreso Internacional de GLP “Energía accesible para todos” organizado por la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), el gerente general de Perupetro, Pedro Arce, señaló que si bien la actividad de exploración y producción de hidrocarburos ha caído en los últimos años, ahora el país está en un momento que está recobrando su capacidad de atraer inversiones importantes y se espera incrementar de forma importante los contratos de exploración.
Refirió que en el Perú ya hay grandes jugadores en la actividad exploratoria como Anadarko, Occidental, Chevron, entre otras y hay otros interesados en realizar actividades en el país.
Indicó que en la zona noroeste del país, desde Tumbes hasta Trujillo, ha probado tener hidrocarburos y hay emanaciones de gas natural. En ese sentido, indicó que la actividad exploratoria va a renacer nuevamente con importantes inversiones.
“Las inversiones para este año comparado con el año anterior, más o menos se van a duplicar, vamos a estar en 800 millones de dólares aproximadamente este año versus los 380 que teníamos el año pasado. Eso implica tanto exploración y producción”, dijo.
También indicó que desde el 2023 a la fecha, los contratos vencidos han sido renovados con nuevos contratistas en los que se incluye que realicen desarrollo y exploración.
“Todos los contratos que hoy día producen hidrocarburos tienen también la obligación de hacer exploración. Las obligaciones solo en el noroeste para este año son más o menos de 200 pozos de desarrollo. El próximo año llegamos a tener un compromiso obligatorio, aproximadamente de 280 a 250 pozos de desarrollo por año”, indicó.
“El problema que estamos enfrentando es que no hay la cantidad de equipos suficientes para hacer esta perforación”, advirtió.
“Entonces, la actividad está en un punto que empieza a renacer y se van a ver ya los efectos como están viendo en el noroeste de Talara”, señaló.
De otro lado refirió que en la región Piura hay unos 3,500 pozos cerrados porque ya no salía petróleo.
“Sin embargo, esos pozos cuando se hacen los estudios se encuentra que tienen potencial para gas y algunos tienen buena cantidad de gas. Entonces, Talara, Piura esa zona puede resurgir tranquilamente si estos pozos -con las condiciones que hoy día existen a nivel de mercado, de precios, infraestructura- se pueden poner a producción y se consolida todo esto”, dijo.
“¿Qué estamos haciendo adicionalmente a todo ello? En los contratos hoy día se incentiva el que haya exploración a horizontes más profundos o que se busquen nuevas formaciones que produzcan hidrocarburos que el día de hoy no producen. Y se tiene regalías que empiezan o son a veces estables de 5% para esos pozos”, explicó.
Más descubrimientos
De otro lado, Arce señaló que se tiene la posibilidad y casi la certeza de que la seguridad energética del Perú está en Madre de Dios, porque se descubrió gas natural con un equivalente aproximadamente de 2.8 a 3 TCF.
“El potencial que se tiene en las demás estructuras, en los demás prospectos que hay en la zona, nos lleva a estimar que podríamos tener ahí 20.2 TCF, es decir, es decir, el equivalente a tres Camiseas”, explicó.
“Hoy en día Camisea le ha dado al Perú cierta competitividad para su energía eléctrica en general por casi 30 a 35 años, porque se estima que en 13 años más la reserva de Camisea se agota y ahí tenemos el equivalente a tres veces lo que representa Camisea”, enfatizó.
Refirió que hoy día hay tecnología y ya está probada en el Perú que se pueden desarrollar proyectos en áreas altamente sensibles, “la que se denomina offshore in line, la mismo que se utiliza en las operaciones mar adentro, para utilizarla en tierra”.
“Se ha estimado que si se pone una plataforma en la zona, el área intervenida no es superior a 3.5 hectáreas para poder producir gas en esa zona. Todos sabemos que en estos casos los ductos van enterrados porque todo se hace por transporte en helicópteros o fluvial cuando hubiera”, indicó.
Además señaló que se realizará el control ambiental, con un monitoreo que es mucho más exigente, con mejor tecnología y con participación de los grupos de interés.
“Sí hay forma de hacer proyectos energéticos que tengan el menor impacto para aprovechar estos recursos que el país lo requiere”, afirmó.
En ese sentido refirió que si se involucra a las comunidades y población desde el inicio del proyecto, manteniendo sus culturas, costumbres y generando recursos para mejorar su calidad de vida, se genera un apoyo.
“Las comunidades nativas, las comunidades campesinas donde tenemos operaciones petroleras, hoy en día le dicen a Perúpetro ¿Cuándo hay más proyectos? Gracias a que ha habido una labor de comunicación y haberlos hecho partícipes del proyecto. No se impone el proyecto, el proyecto se desarrolla conjuntamente con ellos”, explicó.
Datos:
El proyecto de masificación de gas natural para las regiones Ayacucho, Cusco, Junín, Apurímac, Huancavelica, Puno y Ucayali sí se hará realidad y actualmente el gobierno viene revisando las condiciones para esta, anunció el ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno,
La masificación del gas natural avanzó en los últimos cinco años, así, las conexiones se duplicaron, pasando de 1.2 a 2.6 millones, con lo cual la cobertura subió de 14% a 25% de la población; es decir, uno de cada cuatro peruanos ya vive en un hogar con acceso al servicio, según Promigas Perú.
(FIN) MDV / MDV