Publicado 30/03/2026 10:33

Perú.- Sector tecnológico lidera alza del empleo

Lima 30 Mar. (ANDINA) -

La aceleración de la transformación digital pospandemia no solo alteró las líneas de código de las corporaciones, sino también reconfiguró de manera irreversible el tablero estratégico del empleo formal en el país.

En la actualidad, el sector tecnológico se consolida como el epicentro del crecimiento económico, logrando un avance del 8% en las preferencias del talento joven y desplazando a gigantes históricos como el consumo masivo. No se trata de una victoria de marketing circunstancial, sino de una arquitectura financiera y operativa diseñada para la nueva era.

El fundador y CEO de FirstJob, Mario Mora, identifica que las multinacionales tecnológicas establecieron un estándar de compensaciones indexadas al mercado global y esquemas de trabajo remoto que las industrias tradicionales simplemente no pueden ignorar para sobrevivir.

Esta migración masiva de capital humano hacia lo digital responde a una sofisticación sin precedentes en los criterios de elección del segmento de 31 a 35 años. Para este grupo, que representa el 44% de la muestra analizada, la promesa de una trayectoria profesional acelerada y estructuras organizacionales planas pesa mucho más que la otrora valorada estabilidad de una oficina física.

Posicionamiento

Las compañías tecnológicas han ejecutado una estrategia de posicionamiento aspiracional que sobrepasa su tamaño relativo en el mercado peruano, invirtiendo agresivamente en visibilidad directa mediante eventos universitarios, becas y programas estructurados de pasantía que funcionan como un imán de alta fidelidad para los egresados de negocios e ingeniería.

Sin embargo, esta competencia feroz ha desencadenado una compresión salarial en roles críticos de software, datos e inteligencia artificial. La demanda de estos perfiles especializados supera con creces la oferta local actual, elevando los salarios de mercado de forma independiente al desempeño financiero individual de cada organización.

Este fenómeno obliga a sectores tradicionales, como la banca, la minería y el mismo consumo masivo, a entrar en una guerra de bandas salariales o a apostar por una reconfiguración agresiva de su paquete de beneficios no monetarios.

Flexibilidad horaria, cobertura de salud mental y presupuestos específicos para certificaciones profesionales dejaron de ser simples concesiones para convertirse en activos de retención indispensables.

El costo de ignorar la reputación de marca es, de forma literal, financiero y cuantificable. El informe Top Of Mind Index (TOM) 2026 arroja una cifra alarmante: el 30% del rechazo hacia las compañías proviene estrictamente de experiencias negativas compartidas por terceros.

En términos de eficiencia financiera, este boca a boca negativo estrecha el embudo de atracción de talento, obligando a las compañías de las cien principales empresas a incrementar entre un 20% y un 40% su costo por contratación para obtener el mismo volumen de candidatos calificados que sus competidores con mejor percepción pública.

En opinión de Mora, la polarización en la marca empleadora es un riesgo crítico que debería integrarse de inmediato en los análisis de riesgo ambiental, social y de gobernanza (ESG) de las organizaciones modernas. En industrias intensivas en conocimiento, en las que el talento constituye el principal factor de producción, una percepción dividida erosiona la capacidad de innovación y ralentiza peligrosamente los ciclos de producto.

El personal que se atrae bajo la sombra de la polarización suele no estar alineado con la cultura corporativa, lo que deriva en rotación temprana y un encarecimiento de la fuerza laboral.

Intangible

Las empresas medianas o del sector público que aún ven la marca empleadora como una comunicación puntual —ferias de empleo o redes sociales— y no como un activo intangible estratégico, enfrentan el riesgo de la obsolescencia en la captura de perfiles especializados como datos e ingeniería.

El futuro del mercado peruano no se definirá por quién paga más nominalmente, sino por quién ofrece una propuesta de valor coherente y sostenible.

Sectores como el comercio minorista y las telecomunicaciones hoy luchan en una doble desventaja: menor atractivo percibido y menor capacidad de pago, lo que compromete seriamente la calidad del talento que pueden atraer.

“Mientras el punto de referencia del mercado siga elevándose por la presión de las empresas líderes, la sostenibilidad del negocio a largo plazo dependerá de integrar la marca empleadora en el núcleo de la estrategia, asegurando que la reputación sea el activo más sólido y resiliente del balance general”, sostiene Mora.

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