Lima 16 Sep. (ANDINA) -
Tener una cuenta de ahorro y una tarjeta de débito desde temprana edad puede ayudar a los jóvenes a familiarizarse con el sistema financiero y desarrollar hábitos de administración responsable. Sin embargo, dar el paso hacia una tarjeta de crédito requiere mayor preparación, debido a que implica utilizar dinero prestado que deberá ser devuelto.
Alfredo Marín, gerente de Pasivos de BanBif, explica que existe una diferencia fundamental que todo joven debería conocer antes de utilizar estos productos. “Con una tarjeta de débito utilizo mi dinero; con una tarjeta de crédito utilizo dinero que tendré que devolver”, menciona.
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Asimismo, indica que es recomendable que los jóvenes comiencen a relacionarse con el sistema financiero a través de productos sencillos, como una cuenta de ahorro y una tarjeta de débito, siempre que exista orientación adecuada. Estos productos les permiten administrar dinero real, realizar transferencias, utilizar aplicaciones financieras y desarrollar el hábito del ahorro.
En el caso de una tarjeta de crédito, el directivo recomienda que antes de utilizarla los jóvenes consideren tres aspectos fundamentales:
1. Conocer las condiciones del crédito, como la fecha de cierre o facturación, la fecha límite de pago, la tasa de interés, la Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA) y las consecuencias de pagar únicamente el monto mínimo.
2. Utilizar la tarjeta únicamente para compras que podrían pagar con dinero disponibley procurar cancelar el total facturado dentro del plazo establecido. De esta manera, pueden aprovechar los beneficios del medio de pago sin convertirlo en una fuente permanente de deuda.
3. Evitar utilizar el crédito para cubrir gastos cotidianos recurrentescuando no existe la seguridad de contar con dinero suficiente para cancelar la deuda al finalizar el mes.
“Una tarjeta de crédito bien utilizada puede ser una herramienta útil. Pero si se utiliza para complementar permanentemente un ingreso insuficiente, puede convertirse rápidamente en un problema”, advierte Marín.
El directivo también señala que evitar el endeudamiento desde temprana edad implica no financiar de manera permanente un estilo de vida que los ingresos todavía no permiten. Las redes sociales pueden incrementar esta presión al mostrar constantemente viajes, tecnología, ropa y experiencias de consumo.
Antes de asumir una deuda, recomienda hacerse tres preguntas: ¿lo necesito?, ¿puedo pagarlo?, ¿podría ahorrar primero y comprarlo después?. En el caso de los jóvenes con ingresos variables o limitados, contar con un presupuesto resulta aún más importante. Por ello, se recomienda elaborar el presupuesto tomando como referencia un ingreso mensual conservador, basado en los meses de menores ingresos y no en aquellos con mejores resultados.
Las prioridades deberían organizarse de la siguiente manera: necesidades básicas, ahorro, obligaciones y gastos personales. Asimismo, cuando se registre un mes con ingresos extraordinarios, aconseja no convertir automáticamente ese excedente en mayor consumo, sino destinar una parte a construir un fondo de emergencia que permita afrontar periodos de menores ingresos.
Para controlar los gastos tampoco es necesario utilizar herramientas sofisticadas. Una hoja de cálculo, una aplicación de presupuesto, las categorías de la aplicación bancaria o simplemente un registro en el celular pueden ser suficientes. Lo importante es registrar y revisar periódicamente.
El directivo recomienda clasificar los gastos en necesarios, como alimentación, transporte y estudios; útiles, como ropa, gimnasio o entretenimiento, que pueden postergarse; y prescindibles, como compras impulsivas o gastos que pueden eliminarse sin afectar significativamente la calidad de vida.
“Diez minutos a la semana pueden ser suficientes para revisar nuestros gastos, porque lo que no medimos, difícilmente podemos administrarlo”, señala Marín.
Finalmente, el directivo indicó que la mayor ventaja financiera cuando eres joven no es cuánto dinero tienes: es cuánto tiempo tienes por delante. Si aprendes temprano a ahorrar, evitar deudas innecesarias e invertir, el tiempo puede hacer gran parte del trabajo por ti. “Si aprendes temprano a ahorrar, evitar deudas innecesarias e invertir, el tiempo puede hacer gran parte del trabajo por ti”, concluyó.
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