Publicado 01/06/2026 04:00

El Defensor del Pueblo y la Conferencia Episcopal de Bolivia piden diálogo ante la crisis social en el país

Archivo - Protestas de conductores y agricultores para exigir soluciones a la escasez de combustible en Bolivia el año pasado.
Archivo - Protestas de conductores y agricultores para exigir soluciones a la escasez de combustible en Bolivia el año pasado. - Europa Press/Contacto/Diego Rosales - Archivo

MADRID 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Defensor del Pueblo y la Conferencia Episcopal de Bolivia ha reclamado este lunes diálogo al Gobierno y los movimientos sociales ante la crisis social en el país, donde las fuertes protestas de las últimas semanas han derivado en bloqueos de carreteras que han dificultado el abastecimiento de alimentos, combustible y suministros médicos hacia La Paz y la vecina ciudad de El Alto.

"Reafirmamos de manera clara que el diálogo sincero, empático y constructivo constituye la única vía legítima y eficaz para la resolución de los problemas que nos aquejan. El verdadero entendimiento democrático nace de escuchar las necesidades mutuas, permitiendo alcanzar acuerdos sostenibles que preserven el tejido social y garanticen la convivencia pacífica de todos", han señalado en un mensaje dirigido a "las autoridades políticas, sectores movilizados, líderes sociales y a toda la población boliviana".

Ante el enconamiento en las posiciones, el Defensor del Pueblo y la Conferencia Episcopal llaman a "deponer posiciones duras" y a "reconsiderar las posturas que rechazan o dilatan el acercamiento a una mesa de diálogo".

"Cerrarse a la concertación solo profundiza el sufrimiento de la población, desgasta la paz social y posterga las soluciones urgentes que la ciudadanía requiere y merece con justa razón. La verdadera valentía radica en tener la capacidad de ceder por el bien común", han subrayado en su comunicado conjunto.

Del mismo modo, han denunciado el uso de la fuerza, la coacción o cualquier manifestación de violencia, señalando que "jamás será un mecanismo propiciador de soluciones reales", "sino un detonante de mayor rencor odio y división".

Es por ello que han cargado contra la represión y los enfrentamientos insistiendo en que "no construyen puentes, sino muros, y ponen en riesgo el derecho primordial a la vida y la integridad de las personas", que piden defender y proteger.

"La violencia sólo genera más violencia y las heridas sociales que se están abriendo tardarán décadas en sanar. Es momento de sustituir la ofensa por la propuesta, las piedras por la palabra y los bloqueos por el entendimiento", han señalado, insistiendo en su disposición a jugar un papel para "facilitar y acompañar los espacios necesarios que permitan el reencuentro, la calma y el entendimiento entre bolivianos".

"En este momento Bolivia y su pueblo demandan de sus gobernantes y sectores movilizados la madurez y la sensibilidad necesarias para deponer intereses particulares en favor del bien común", concluye el texto.

El Ejecutivo de Rodrigo Paz intenta sortear la crisis mediante la apertura de canales de negociación con los sectores movilizados, mientras las fuerzas de seguridad continúan actuando para despejar algunas vías, recurriendo en determinados casos al uso de gases lacrimógenos.

Por el momento las autoridades bolivianas han rechazado que las recientes modificaciones en su seno ante el descontento popular respondan a una crisis interna y ha defendido que se trata de una reorganización puntual decidida por el presidente que ordenó reducir a la mitad su salario, así como el de los miembros de su Gabinete, en medio de la oleada de bloqueos de carreteras por parte de sindicalistas.

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