Presentación del hallazgo en el MUJA. - PRINCIPADO
OVIEDO 9 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores del Conicet y del Museo de La Plata (Argentina), del Rochester Institute of Vertebrate Paleontology (Estados Unidos) y del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) ha documentado por primera vez fuera del Reino Unido la presencia del reptil marino 'Ichthyosaurus anningae', correspondiente al Jurásico Inferior, a partir de un esqueleto parcial hallado en los acantilados del entorno de la playa de Vega, en Ribadesella.
El hallazgo, cuyos detalles han sido presentados en la sede del Museo del Jurásico de Asturias, en Colunga, ha sido publicado online en la revista científica internacional 'Acta Palaeontologica Polonica'. Los restos fósiles fueron descubiertos en 2009 por un particular y han sido analizados por los paleontólogos Marta Fernández, Lisandro Campos, Judy Massare, Laura Piñuela, Ángel García-Pérez y José Carlos García-Ramos.
La roca que englobaba los huesos, una marga gris oscura forma parte de un conjunto conocido como Formación Rodiles, perteneciente al Jurásico Inferior (201-175 m.a.). Según detallas desde el Principado a través de una nota de prensa, investigaciones recientes basadas en ammonites, cefalópodos parientes de los calamares y sepias actuales, permiten determinar con bastante precisión la edad del ictiosaurio asturiano en torno a los 192 millones de años, dentro del piso que se conoce como Pliensbachiense. El registro fósil de ictiosaurios de esta edad es relativamente escaso a nivel mundial, lo que resalta la importancia del hallazgo.
El sedimento original donde quedó enterrado el reptil constituía el fondo fangoso y pobre en oxígeno de una plataforma marina muy extensa con una profundidad inferior a 100 metros que cubría buena parte del actual territorio asturiano durante la primera mitad del Jurásico.
Los huesos de los ictiosaurios, principalmente los del cráneo, son muy delicados, lo que dificultó y ralentizó las labores de preparación en el laboratorio. Una vez el ejemplar fue preparado se han podido reconocer diversos huesos del cráneo (algunos de ellos conservados en 3D muestran detalles que eran desconocidos), dientes, parte de la aleta izquierda, así como numerosas costillas y vértebras (cervicales, dorsales y caudales).
La forma del húmero, combinada con algunos caracteres diagnósticos del cráneo permitieron asignar el espécimen de Ribadesella a Ichthyosaurus anningae, conocida hasta ahora únicamente en Reino Unido; la especie rinde homenaje a la famosa paleontóloga inglesa, Mary Anning. Un estudio comparativo de la longitud del húmero recuperado en Asturias con el de otros ejemplares de I. anningae, procedentes del sur de Inglaterra, permitió además determinar que era el mayor ejemplar conocido de esta especie, y se trataba de un adulto con una longitud aproximada en torno a los 2 metros.
En cuanto a su dentición, es muy diferente a la del ictiosaurio previamente descrito en Asturias, en este caso localizado en los acantilados próximos a Rodiles (Villaviciosa) que fue asignado al generó Leptonectes, infiriendo que sus dietas eran muy distintas. Mientras I. anningae tenía dientes más robustos, moderadamente cónicos y ápices redondeados, indicando una dieta generalista, los de Leptonectes eran delgados, finamente estriados y más delicados, asociados con una dieta piscívora.
Hace unos 192 millones de años los mares asturianos fueron habitados, al menos, por dos géneros diferentes de ictiosaurios, junto con plesiosaurios, otra variedad de reptiles marinos coetáneos cuyos restos esqueléticos también han aparecido en las rocas jurásicas de nuestra región. Estos tres reptiles marinos representan los esqueletos más completos de la Península Ibérica.