Publicado 06/04/2026 06:34

Demuestran que los cristales de yeso de Pulpí (Almería) permiten conocer el clima de hace cientos de miles de años

Interior de la geoda de Pulpí (Almería).
Interior de la geoda de Pulpí (Almería). - JUNTA DE ANDALUCÍA

ALMERÍA 6 Abr. (EUROPA PRESS) -

Una investigación internacional con participación de la Universidad de Almería (UAL) ha demostrado que los grandes cristales de yeso de enclaves como la geoda de Pulpí, en Almería, y la cueva de Naica, en México, pueden funcionar como "archivos naturales" para reconstruir el clima del pasado, a partir del análisis del agua atrapada en su interior y de la edad de estas formaciones geológicas.

El estudio, liderado por la UAL y realizado junto a la Universidad de Bolonia, la Universidad de Bergen y la Academia China de Ciencia, ha confirmado que estos cristales permiten conocer cómo eran las lluvias y las condiciones ambientales hace cientos de miles de años.

En el caso de la geoda de Pulpí, la base del cristal analizado se formó hace alrededor de 191.000 años, mientras que uno de los cristales de Naica comenzó a formarse hace unos 31.000 años, al final de la última glaciación, y continuó su crecimiento hasta aproximadamente 1985, cuando el bombeo del agua subterránea de la cueva permitió la explotación minera y dejó los cristales al descubierto.

Según ha explicado la Fundación Descubre, adscrita a la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación en una nota, el trabajo ha aplicado una técnica analítica desarrollada recientemente para estimar la edad de algunos de los cristales de yeso más grandes del mundo.

El método se basa en analizar la proporción entre uranio y torio presentes en el mineral, dos elementos muy escasos cuya relación permite calcular el tiempo transcurrido desde la formación del cristal.

Aunque ya se habían realizado intentos previos para datar estas formaciones, el nuevo procedimiento ofrece estimaciones "más fiables", pese a que el yeso contiene muy poco uranio, el elemento que se emplea habitualmente para datar minerales. Además, el trabajo ha confirmado que estos cristales, conocidos por su "espectacular tamaño", también conservan información sobre la historia hidrológica de la Tierra.

Tal y como ha detallado el equipo investigador en el artículo 'Testing selenite gypsum crystals from caves for reconstructing the stable isotope composition of paleo-aquifers', publicado en la revista 'Chemical Geology', los cristales de yeso se forman lentamente cuando el agua subterránea rica en sales disueltas circula por cavidades y fracturas de la roca. Durante ese proceso, el agua quedó atrapada en la estructura de los cristales "como una cápsula del tiempo".

La geoda de Pulpí y la cueva de Naica albergan algunas de las formaciones subterráneas de yeso más grandes conocidas en el planeta. En Naica, los cristales alcanzan hasta once metros de longitud, mientras que en la geoda de Pulpí pueden superar los dos metros. Ambos enclaves se formaron bajo el agua, en acuíferos "muy estables" que permitieron que los cristales crecieran lentamente durante miles de años.

Al analizar el agua atrapada por el mineral y determinar su edad, los científicos han reconstruido la temperatura, la cantidad de lluvia o el origen de los fluidos que circulaban por el subsuelo en el momento de su formación.

"Estos cristales conservan información sobre el agua que circulaba por el acuífero. Como procede de la lluvia que se infiltra en el suelo, su composición nos aporta pistas sobre el clima del pasado", ha explicado a el investigador de la UAL Fernando Gázquez.

El investigador ha añadido que determinar la edad de estos cristales ha sido uno de los mayores retos del estudio, ya que, a diferencia de otros minerales, el yeso contiene cantidades "extremadamente pequeñas de uranio, lo que complica su datación mediante técnicas tradicionales".

DATAR EL YESO

Para resolverlo, el equipo ha empleado un método basado en la relación entre uranio y torio y ha realizado el análisis en un laboratorio especializado de la Academia China de Ciencia en Pekín, uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden medir cantidades ínfimas de estos elementos presentes en el mineral.

Después, los investigadores calentaron pequeñas muestras del yeso para extraer el líquido atrapado en su interior. Al estudiar su composición isotópica, es decir, la "firma química" que revela de dónde procede el agua y en qué condiciones se formó, obtuvieron información sobre sus características y sobre las condiciones climáticas del momento en que se formaron los cristales.

Los resultados han mostrado diferencias entre ambos enclaves. En la cueva de Naica, los cristales registran cambios asociados al final de la última glaciación, con una transición gradual desde condiciones más frías hacia el clima más templado que ha predominado en la Tierra durante los últimos 10.000 años.

En cambio, en la geoda de Pulpí los datos indican un comportamiento más estable del sistema de agua subterránea en el que se formaron los cristales, "lo que sugiere que el acuífero mantuvo condiciones constantes durante largos periodos de tiempo".

UNA HERRAMIENTA PARA ESTUDIAR EL CLIMA DEL PASADO

Más allá de la curiosidad geológica, los investigadores han señalado que estos cristales podrían convertirse en una "herramienta útil para estudiar la evolución del clima a largo plazo".

"Los cristales de yeso podrían convertirse en una nueva fuente de datos para contrastar esas simulaciones con evidencias reales del clima antiguo", ha explicado Gázquez.

El siguiente paso será aplicar esta técnica a otros depósitos de yeso y a sedimentos de lagos para obtener nuevos registros sobre cómo han evolucionado las lluvias y el clima en distintas regiones del planeta.

Este trabajo ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, a través del programa PPIT-UAL, y por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, mediante el proyecto Gypclimate, cofinanciado por Feder.

Contador

Contenido patrocinado