Archivo - Ilustración de un hígado dañado - ERANICLE/ ISTOCK - Archivo
MADRID 3 Nov. (EUROPA PRESS) -
El 55 por ciento de las personas con trastorno por consumo de alcohol presenta algún grado de enfermedad hepática asociada, "que continúa siendo un importante problema de salud pública", no solo por su frecuencia, sino también por las dificultades para detectarla antes de que alcance fases avanzadas, según muestra las principales conclusiones del webinar del Registro ReHALC de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH).
El doctor Carlos Alventosa, especialista en Aparato Digestivo del Hospital General Universitario de Valencia, ha señalado que la prevalencia global de la enfermedad hepática asociada al alcohol "se sitúa actualmente en el 3,5%, y con una tendencia creciente".
"También es importante cuantificar el consumo mediante unidades de bebida y no limitarse a preguntas genéricas", ha afirmado Hugo López, médico especialista de la Unidad de Conductas Adictivas y de la Sección de siquiatría Psicosomática y de Enlace del Hospital Clínic de Barcelona e investigador del IDIBAPS.
Así, en mujeres el riesgo se incrementa de forma significativa a partir de un consumo superior a 20-25 gramos de alcohol al día (2-2,5 unidades de bebida), y en hombres, el umbral de riesgo se eleva a partir de un consumo mayor a 40 gramos de alcohol al día (4 unidades de bebida).
Aunque, los especialistas también han subrayado que el riesgo no depende únicamente de la cantidad de alcohol consumida. Es necesario valorar la duración y el patrón de consumo, así como factores que pueden agravar el daño, entre ellos la diabetes tipo 2 y la obesidad, u otras enfermedades hepáticas concomitantes como las hepatitis víricas.
El doctor Ramón Bataller, director del Registro ReHALC de la AEEH y jefe del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona, ha insistido en que la atención a estos pacientes debe organizarse mediante una colaboración real entre los profesionales de hepatología, medicina interna, psiquiatría y especialistas en adicciones.
"Cuando se presentan los dos especialistas al enfermo -el gastroenterólogo y el profesional de la consulta de adicciones- es mucho mejor para la implicación del enfermo en el tratamiento", ha destacado durante su intervención. Esta coordinación permite transmitir al paciente que no tiene que afrontar dos problemas por separado y que el equipo sanitario trabaja de forma conjunta.
También facilita la toma de decisiones clínicas, especialmente cuando existe una enfermedad hepática avanzada o se plantea un posible trasplante.