Publicado 30/09/2026 08:23

SOLTI-HOPE demuestra que la implementación de programas nacionales de cribado molecular en oncología es factible

Imagen de la presentación.
Imagen de la presentación. - SOLTI

MADRID 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

El programa SOLTI-HOPE ha mostrado la viabilidad de desarrollar un modelo nacional y descentralizado de cribado molecular centrado en el paciente, diseñado para facilitar el acceso a la oncología de precisión y generar evidencia de vida real sobre su funcionamiento.

Estas conclusiones se han presentado este miércoles en una comunicación oral en el Congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM 2026, que se celebra en Madrid.

Según explican desde SOLTI, el cribado molecular es clave en la caracterización de ciertos tumores metastásicos y en la implementación de la medicina de precisión, al permitir detectar alteraciones potencialmente tratables y contribuir así a definir el abordaje terapéutico en cada caso. Sin embargo, en España el acceso a técnicas capaces de caracterizar molecularmente un tumor y a equipos expertos que interpreten esos resultados no es homogéneo entre hospitales y territorios.

Para reducir estas inequidades, SOLTI lanzó en 2020 el Programa HOPE, que actualmente engloba iniciativas en cáncer de mama metastásico, cáncer de próstata metastásico y cáncer de pulmón de células pequeñas.

"Más allá del reclutamiento, el principal aprendizaje es que el modelo funciona operativamente. En HOPE-Focus, la mediana desde la inclusión hasta disponer del resultado molecular ha sido de 34 días, un plazo compatible con la toma de decisiones clínicas reales, que es la prueba de fuego de cualquier programa de este tipo", ha explicado Tomás Pascual, investigador principal de HOPE-Focus, miembro de la Junta Directiva de SOLTI y jefe del Área de Cáncer de Mama, Melanoma y Ginecológico del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona.

La participación activa de los pacientes constituye otro de los elementos centrales del modelo. "El programa nació de escuchar el malestar de las pacientes que estaban recibiendo línea tras línea de quimioterapia y acumulando toxicidades, sin un horizonte predecible. De ahí el nombre HOPE, la esperanza de poder encontrar tratamientos específicos mediante un mayor conocimiento de las características moleculares de cada tumor en cada paciente. Además, HOPE ayudo a crear una complicidad entre profesionales y pacientes que aumentaba su implicación en el proceso de la enfermedad", ha detallado Ana Casas, primera autora de la comunicación presentada en SEOM 2026, investigadora principal de HOPE-Focus, oncóloga médica y miembro honorífico de la Junta Directiva de SOLTI.

Este planteamiento ha permitido incluir, según los investigadores, pacientes procedentes de prácticamente todas las provincias españolas, incluidas Ceuta, Melilla y ambos archipiélagos.

UNA METODOLOGÍA VIABLE

Resultados previos de los estudios que integran el programa ya habían mostrado el potencial del cribado molecular. En HOPE-Mama, el 75 por ciento de las pacientes analizadas presentaban alteraciones genómicas en su tumor para las que existía un potencial tratamiento dirigido; de estas, solo un 15 por ciento se conocían antes de participar en el estudio. Por su parte, HOPE-Próstata permitió redefinir la estrategia terapéutica en más de la mitad de los casos (52%).

Los resultados que SOLTI ha presentado este miércoles en el Congreso SEOM 2026 recogen la experiencia acumulada por las distintas iniciativas que integran el programa desde su puesta en marcha en 2020.

El primer estudio, HOPE-Mama, comenzó en octubre de 2020 e incluyó a 604 pacientes con cáncer de mama metastásico. De ellas, 389 -el 64,4 %- pudieron ser evaluadas por el comité molecular al disponer de suficiente información clínica y/o molecular. Tras un seguimiento medio de 27 meses, el estudio finalizó en diciembre de 2025.

Posteriormente, el modelo se amplió al cáncer de próstata metastásico mediante HOPE-Próstata. Desde marzo de 2023 ha reclutado a 240 pacientes y, tras completar la inclusión en abril de 2026, 195 casos -el 80,9%- han sido revisados por el comité molecular.

En cáncer de mama, HOPE-Focus continúa actualmente en marcha. Desde mayo de 2025 ha incluido a 172 pacientes con cáncer de mama metastásico y 113 casos -el 65,7%- ya han sido evaluados por el comité molecular. El objetivo es alcanzar las 300 participantes en mayo de 2027.

En conjunto, 1.016 pacientes han participado hasta la fecha en HOPE-Mama, HOPE-Próstata y HOPE-Focus. Según el estudio, entre el 64,4% y el 80,9% de los participantes han sido valorados por comités moleculares expertos con el objetivo de conocer la biología de los tumores e identificar alteraciones potencialmente tratables. El modelo se extiende ahora al cáncer de pulmón de células pequeñas con HOPE-Pulmón, que prevé iniciar la inclusión de pacientes en 2026 y tiene como objetivo reclutar a 300 participantes durante dos años.

"Las herramientas de caracterización molecular y los comités expertos que interpretan sus resultados no están disponibles de forma homogénea en todo el territorio. HOPE busca acercar la oncología de precisión a los pacientes de una forma más accesible, participativa y equitativa", ha señalado Mafalda Oliveira, investigadora principal de HOPE-Focus, presidenta de SOLTI, oncóloga médica del Hospital Vall d'Hebron e investigadora sénior del VHIO.

DETECTAR UNA ALTERACIÓN NO SIGNIFICA QUE SE PUEDA TRATAR

La experiencia de HOPE también ha permitido analizar qué sucede una vez obtenida la información molecular. Los investigadores han identificado alteraciones potencialmente accionables previamente desconocidas, pero solo una minoría de estos pacientes ha llegado posteriormente a recibir un tratamiento dirigido.

Así, disponer de capacidad para detectar una posible diana terapéutica no garantiza, por tanto, que exista después una opción disponible para actuar sobre ella. "El aprendizaje más importante probablemente está ahí. La brecha no está únicamente en nuestra capacidad de detectar alteraciones, sino en lo que viene después: la disponibilidad de fármacos, los ensayos clínicos activos y la elegibilidad de pacientes que llegan con historias oncológicas largas", ha explicado Pascual. "Participar en HOPE no garantiza un tratamiento dirigido, y eso hay que explicarlo desde la primera conversación", ha añadido.

Además de facilitar el acceso a la caracterización molecular, HOPE permite conocer cómo funciona este tipo de estrategia en condiciones de práctica clínica real: cuántas muestras pueden evaluarse, cuánto tarda el proceso, qué proporción de casos llega al comité molecular y qué ocurre posteriormente con las recomendaciones emitidas.

Esta información puede contribuir a dimensionar qué sería necesario para incorporar de forma más amplia el cribado molecular y, al mismo tiempo, identificar los puntos del circuito que todavía limitan su impacto clínico. El programa continuará desarrollándose mediante HOPE-Focus y con la extensión del modelo al cáncer de pulmón de células pequeñas a través de HOPE-Pulmón, cuyo objetivo es recoger información clínica y biológica de 300 pacientes durante dos años.

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