MADRID 18 Mar. (EUROPA PRESS) -
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, ha lamentado este miércoles la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, en un bombardeo efectuado en la víspera por Israel contra la capital del país, Teherán, un "asesinato (que) demuestra la magnitud de su importancia" y por el que su autor "pagará pronto".
Jamenei ha manifestado que recibió "con gran pesar la dolorosa noticia" de la muerte de Lariyani y ha trasladado sus "más sinceras condolencias" a los familiares de quien se desempeñara asimismo como asesor de seguridad del difunto líder supremo y padre del actual, el ayatolá Alí Jamenei --asesinado en la primera jornada de ataques de Estados Unidos e Israel contra el país asiático el pasado 28 de febrero.
Así, ha destacado en redes sociales que Lariyani "era una persona erudita, previsora, inteligente, comprometida y con amplia experiencia en diversos ámbitos políticos, militares, de seguridad, culturales y de gestión", tras "cerca de cinco décadas" de servicio a la República Islámica.
"Sin duda, el asesinato de una personalidad así demuestra la magnitud de su importancia y el odio de los enemigos del islam hacia él", ha considerado, antes de enviar un mensaje a "los enemigos del islam (para que) sepan que el derramamiento de esta sangre al pie del frondoso árbol del sistema islámico no hará sino fortalecerlo, y que toda sangre tiene un precio que los asesinos criminales de estos mártires deberán pagar pronto".
Israel anunció el martes la muerte de Lariyani y del jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, en bombardeos contra el país asiático,. Horas después, las autoridades iraníes confirmaron la muerte de ambos y aseguraron que responderán con nuevos ataques.
Irán ha confirmado en su último balance más de 1.200 muertos por la ofensiva de Israel y Estados Unidos lanzada hace ya más de dos semanas contra el país asiático, si bien la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo a más de 3.000 los fallecidos, en su mayoría civiles.