Publicado 14/03/2026 09:40

La Al Qaeda de Saif al Adel: más organizada militarmente, menos visible y potencialmente más peligrosa

El nuevo líder, al que se sitúa en Irán, no ha renunciado a ataques internacionales pero está enfocado ahora en reconstruir el grupo

Archivo - Usama bin Laden y Ayman al Zawahiri
Archivo - Usama bin Laden y Ayman al Zawahiri - VISUAL NEWS - Archivo

MADRID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

Casi cuatro años después de que Ayman al Zawahiri muriera en un bombardeo de la CIA en Kabul, Al Qaeda sigue sin haber hecho público el nombre de su líder pero nadie parece tener ninguna duda de que es Saif al Adel quien tomó las riendas del grupo terrorista que fundó Usama bin Laden. Este antiguo oficial del Ejército egipcio está dejando ya su impronta en una organización que si bien no ha vuelto a perpetrar atentados espectaculares como el 11-S sigue constituyendo una amenaza peligrosa.

Así lo viene denunciando periódicamente el comité de la ONU encargado de dar seguimiento a las sanciones contra Al Qaeda y Estado Islámico, que ya en febrero de 2023, en base a la información suministrada por los Estados miembro, situaba a Al Adel en la cúpula del grupo terrorista pero apuntaba que no se había hecho oficial su nombramiento por la incomodidad que planteaba el hecho de que este residía en Irán.

La presencia del líder de facto de Al Qaeda en el país chií por antonomasia en un momento en que el grupo terrorista suní competía por la hegemonía del movimiento yihadista a nivel mundial con Estado Islámico planteaba "cuestiones teológicas y operacionales", según dicho informe, consultado por Europa Press.

En los sucesivos, se ha seguido situando a Al Adel al frente de Al Qaeda sin que esté claro desde dónde dirige el grupo, aunque todo parece indicar que seguiría en Irán si bien, según señaló el citado comité en enero de 2024, habría emisarios que servirían de interlocutores entre este y otros destacados miembros de Al Qaeda Central en Afganistán, donde tradicionalmente estaba la cúpula de la organización yihadista.

Asimismo, en el informe de julio de 2025 se advertía de que Al Adel había encomendado a algunos altos cargos de Al Qaeda que "reactivaran células en Irak, Siria, Libia y Europa", lo que indicaba que "Al Qaeda seguía teniendo la intención a largo plazo de llevar a cabo operaciones exteriores". En su última publicación del pasado 4 de febrero, el comité reafirma que Al Qaeda conserva "la ambición de llevar a cabo atentados externos 'espectaculares'".

AL QAEDA 3.0

En opinión de Sara Harmouch, fundadora de la consultora H9 Defense, Al Qaeda ha entrado en una "tercera fase" centrada en la "reconstrucción organizativa" después de la "carismática vanguardia" que fundó Bin Laden y que sorprendió al mundo con el 11-S y de la "red dispersa" en la que la convirtió Al Zawahiri presionado por la guerra contra el terrorismo que lanzó el Estados Unidos de George W. Bush.

Si algo marcó a la Al Qaeda de Bin Laden fue su "carisma personal", explica en un artículo para el Modern War Institute, recogido por Europa Press. El multimillonario saudí fundó una organización con un núcleo centralizado y rodeado por un "pequeño círculo leal unido por la confianza y el secretismo", lo que suponía que la disidencia fuera limitada y obligaba al visto bueno del líder de todas las operaciones.

El foco principal era el "enemigo lejano", es decir, esencialmente Estados Unidos, ya que Bin Laden creía que con acciones espectaculares, como lo fueron también los atentados contra las embajadas americanas en Kenia y Tanzania en 1998, se conseguiría la retirada estadounidense de Oriente Próximo, explica Harmouch.

Con Al Zawahiri al mando tras la muerte del fundador en mayo de 2011 en una operación estadounidense en Pakistán, se puso el foco "en la contención frente al espectáculo". El egipcio era más un ideólogo y "carecía del carisma y autoridad simbólica de Bin Laden", de ahí que gobernara Al Qaeda "mediante la doctrina".

Según esta experta, la presión antiterrorista a la que sometió Estados Unidos al grupo hizo que la "iniciativa operativa fluyera hacia las filiales en todo el mundo", a las que Al Zawahiri animó a "integrarse localmente, cultivar lazos con las comunidades y las tribus, y buscar la gobernanza insurgente en lugar de priorizar los ataques contra objetivos occidentales".

Así las cosas, destaca Harmouch, "Al Qaeda se retiró de la escena internacional, la autoridad pasó de operativa a moral e intelectual" y, a la muerte de Al Zawahiri, "la organización estaba intacta, pero inerte: descentralizada, cautelosa y enfocada regionalmente".

EL CAMBIO CON AL ADEL

La llegada de Al Adel, uno de los principales instructores de Al Qaeda en su momento y que, entre otras cosas dirigió la escolta de Bin Laden, ha traído un nuevo cambio. "Al Adel está construyendo deliberadamente una organización militar diseñada para perdurar, regenerar capacidades y golpear selectivamente", advierte Harmouch.

El nuevo líder ha publicado en este tiempo algunos textos que permiten entender mejor su manera de dirigir Al Qaeda. En primer lugar, según la citada experta, hay una apuesta por un liderazgo efectivo que pueda sobrevivir a la desaparición de individuos concretos, que fomente la disciplina pero también dé ejemplo y en el que la lealtad por sí sola no es suficiente.

Asimismo, apuesta por "estudiar al enemigo en profundidad" y por "la claridad en las órdenes" que se dan a los milicianos, ya que considera que si la jerarquía y la comunicación fracasa "ninguna estrategia puede llevarse a cabo como estaba planeada". Al Adel tampoco es amigo de la complacencia, apostando por no dejarse "engañar por las victorias" y vigilar siempre la evolución del enemigo, ni de la improvisación, ya que considera que "las acciones impulsivas llevan al caos y no pueden dar fruto".

Operativamente, según Harmouch, todo esto se ha visto traducido en una "descentralización estructurada" en la que apuesta por "unidades pequeñas, móviles y compartimentadas capaces de aparecer y desaparecer en función de lo que dictan las condiciones". "La organización se dispersa para sobrevivir pero converge para golpear", subraya.

Por lo que se refiere a las filiales, "han profundizado su coordinación mediante intercambios de fondos, combatientes, experiencia técnica y armas, así como mediante el reclutamiento deliberado de ingenieros y especialistas para multiplicar su capacidad operativa", lo que las convierte cada vez más, de acuerdo con esta experta, en "laboratorio de pruebas y reserva de talento que permiten a Al Qaeda reconstruir su capacidad transnacional sin llamar la atención".

EMPRESA MILITAR PROFESIONAL

"Al Qaeda se está reconstruyendo no como un movimiento ideológico vago sino como una empresa militar sostenible y profesional", resalta, poniendo de relieve que además se beneficia de que la competencia entre las grandes potencias a nivel internacional ha reducido el foco de la lucha antiterrorista en los últimos tiempos.

Harmouch advierte de que "Al Adel no es solo más capaz que sus predecesores sino que ha llegado al poder en un momento excepcionalmente propicio para su estrategia". Para el líder de facto de Al Qaeda "la victoria pertenece a los organizados" y como resultado de ello el grupo es ahora "menos visible pero más cohesionado, más difícil de perturbar, y mejor posicionado para sostener una campaña larga".

En su opinión, "su silencio actual" debe interpretarse como algo voluntario, "un movimiento que apuesta por que la organización, la paciencia estratégica y la elección del momento oportuno sobrevivirán a la presión antiterrorista y a la distracción geopolítica".

"Al Qaeda 3.0 no se ha marchado, se está reconstruyendo y a la espera", previene, subrayando que "el terrorismo internacional ha sido aplazado, no se ha renunciado a ello" y que de producirse, "los ataques probablemente serán más sofisticados y letales, potencialmente implicando operaciones coordinadas en varias ciudades y tecnologías emergentes".

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