Publicado 07/01/2026 04:52

Mujeres andinas de Perú transforman su cultura en empleo a través del ecoturismo rural

Marleny, lideresa de la organización ATIPTALLA, muestra con orgullo los tejidos y prendas elaboradas con lana de alpaca, que son ofrecidos a los visitantes.
Marleny, lideresa de la organización ATIPTALLA, muestra con orgullo los tejidos y prendas elaboradas con lana de alpaca, que son ofrecidos a los visitantes. - FUNDACIÓN 'LA CAIXA'

   MADRID, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -

   La Asociación de Turismo Inkac Purinan Tawantin Llaqta (ATIPTALLA), liderada por mujeres de la región andina de Perú, ha transformado su acervo cultural en empleo digno y oportunidades de futuro a través del ecoturismo rural.

   Nacida al amparo del programa 'Work4Progress' de la Fundación 'la Caixa' y con el acompañamiento de CODESPA Perú, esta iniciativa de turismo rural comunitario ha sido reconocida en 2025 como ganadora del Reto de Turismo Indígena, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y ONU Turismo.

   'Work4Progress' es un programa de la Fundación 'la Caixa' que trata de generar empleo de calidad para mujeres y jóvenes en India, Mozambique, Perú y Colombia, como señala la entidad. Este modelo, basado en la innovación social, parte de la premisa de que, para crear puestos de trabajo adecuados en contextos vulnerables, no basta con diseñar soluciones desde fuera pues aboga por comprender la realidad local y construir alternativas junto a quienes la habitan para lograr proyectos sostenibles y con impacto real a largo plazo.

   La metodología se articula a través de plataformas colaborativas en las que organizaciones, comunidades y expertos trabajan de manera coordinada. En estos espacios se identifican necesidades y oportunidades, se cocrean propuestas y se valida su viabilidad mediante prototipos, con el objetivo final de mejorar la vida de las personas en territorios donde las oportunidades escasean.

   ATIPTALLA, con su propuesta de ecoturismo rural comunitario, es el resultado de ese proceso al demostrar que, para promover cambios reales en el medio rural a través del empleo, escuchar e involucrar a la población local desde el inicio no es un lujo metodológico, sino una condición imprescindible, como reiteran sus impulsores.

   La coordinadora técnica de CODESPA Perú, Judith Ljubica Jiménez Serrano, recuerda que el recorrido de ATIPTALLA arrancó en 2021 "con el objetivo de dar valor y uso a los recursos con los que se contaba". A partir de un diagnóstico compartido, se detectó un margen para el "turismo que busca vivir las experiencias propias de las comunidades, puesto que el turismo que había hasta ese momento en la zona era el tradicional".

   La oportunidad se trasladó a las familias, que se organizaron para convertirla en empleo. "En un inicio, 33 familias de 4 comunidades distintas decidieron unirse para trabajar con el turismo rural comunitario", explica Jiménez Serrano.

   De este modo empezó a tomar forma ATIPTALLA en las comunidades de Pinchimuro, Marampaqui, Rodeana y Upis, en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi, en la región de Cuzco.

   El proceso colaborativo no solo evidenció el potencial turístico, sino que también sacó a la luz un problema estructural: la violencia contra las mujeres. Según la coordinadora técnica de CODESPA Perú, en Ocongate se detectaron "muchos casos de violencia vinculados a las profundas desigualdades entre hombres y mujeres en el acceso a la educación en Perú en general, pero más aún en las zonas rurales".

   Jiménez Serrano detalla que las mujeres andinas "no suelen tener un trabajo remunerado, no pueden acceder a un empleo digno y, por ello, también son más vulnerables a sufrir diferentes tipos de violencia".

    A través de ATIPTALLA, las mujeres no solo logran ingresos, sino también autonomía. "Las mujeres se empoderan porque se van capacitando- Hoy pueden aportar a la familia, tienen voz a la hora de tomar decisiones porque ayudan económicamente a los esposos y a los hijos, y consecuentemente son más independientes, su autoconfianza crece y el tema de la violencia también se va reduciendo", resume Jiménez Serrano.

   Por su parte, la presidenta de ATIPTALLA, Marleny Condori, sintetiza el antes y el después: "Antes no teníamos cómo obtener los ingresos para nuestras familias, no teníamos acceso a la educación, pero ahora sí, gracias a este emprendimiento de la asociación".

EFECTO MULTIPLICADOR

   El trabajo de estos años se traduce hoy en cuatro rutas turísticas que combinan cultura local, saberes ancestrales y respeto por el entorno: la Ruta de la Leche, donde los turistas participan en actividades cotidianas como el ordeño de la vaca o la preparación de derivados lácteos; la Ruta del Textil Andino que invita a conocer el proceso del hilado y del teñido usando plantas naturales; la Ruta de la Trucha, centrada en la pesca artesanal y Ruta del Trekking, que discurre por las faldas del Nevado Ausangate, la quinta montaña más alta de Perú.

   Sobre el futuro de ATIPTALLA, Jiménez Serrano insiste en que "los beneficios se van a evidenciar en las familias, en el entorno más cercano". Apunta a un efecto multiplicador sobre "las hijas, las madres, las hermanas", que ahora perciben el turismo como una actividad complementaria a sus tareas diarias.

   "No tienen que dejar de lado la tradición o descuidar a la familia para prestar los servicios. Han visto que pueden generar ingresos económicos y, claro, la expectativa para el futuro es ir creciendo", augura.

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